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martes, 9 de febrero de 2010

LA HERIDA INFECTADA

Ayer Domingo 7 de Febrero, dando un paseo por un paraje de singular belleza e interés en flora y fauna en el piedemonte de la Sierra del Guadarrama, me encontré con esta escena de devastación y basura plástica que aparece en las fotos adjuntas. El lugar es el cauce del Río Ceguilla, cerca de Aldealengua de Pedraza en la provincia de Segovia.
Hace unos seis años se empezó una obra faraónica para hacer una presa en dicho río. El asunto era polémico, pues se trataba de una zona natural protegida por varios conceptos, entre otros el formar parte de la Red Natura 2000. El proyecto estaba financiado en un 65% por fondos europeos, el resto entre otros por la Junta de Castilla y León, y todo ello bajo la dirección del entonces llamado Ministerio de Medio Ambiente a través de la Confederación Hidrográfica del Duero y Aguas del Duero, S.A. La adecuación del proyecto a la legislación vigente fue dudosa, pero su realización no ofrece duda ninguna, ya que ha sido un desastre. Según los carteles triunfalistas que siguen decorando la comarca, la obra tenía que empezar en mayo de 2004 y su plazo de ejecución era de 18 meses. Seis años después sigue sin haberse completado la ejecución, como puede apreciarse en las fotos.


El embalse sigue sin embalsar un litro de agua, aunque en octubre del 2007 se inauguró y los periódicos publicaron fotos falsas donde aparecía un lago paradisíaco. Luego nos dijeron que probarían la capacidad de retener agua de la obra faraónica y harían la Estación de Tratamiento de Aguas Potables (ETAP) así como 89 kilómetros de conducciones para abastecer nuevos depósitos por toda la comarca. Pero tampoco aparecen los complementos faraónicos por ningún lado.

Así es que tenemos todos los inconvenientes del proyecto (destrucción a gran escala de la naturaleza) y ninguna de las ventajas anunciadas para los habitantes. Y el colmo es que nadie se ha molestado en limpiar de escombros el valle del arroyo de montaña destrozado. Peor aún, han dejado el lugar desolado sembrado de grandes trozos de plástico y de tuberías también plásticas, que se quedarán allí para toda la eternidad, y que ya en parte están sepultados por la erosión. Nada de ello es biodegradable y todo ello es nocivo, quizá venenoso, en un depósito destinado a dar de beber a toda la comarca.

Hace años que algunos de nosotros hemos avisado de todos estos abusos e irregularidades a las autoridades, empezando por el Ministerio de Medio Ambiente y terminando con la Comisión Europea. Algunos no contestan y otros aseguran blandamente que todo está en regla. Incluso el Defensor del Pueblo Europeo dice que “no considera justificado llevar a cabo una investigación”. Eso sí, ninguna autoridad contesta que ha ido a ver el atropello y comprueba que no existe.



En fin, cuando llegue el día, si es que llega, en que abran ustedes el grifo y aparezca agua quizá transparente pero muy poco de fiar, acuérdense de esto. Y la próxima vez que oigan hablar de “desarrollo sostenible” piensen también en esta desolación inútil, en esta herida sin restañar en las entrañas de la Sierra del Guadarrama.

Tamarón

2 comentarios:

  1. Pues según veo esto es un caso que se repite demasiado a menudo por nuestra geografía.
    Puedo citar más de una docena de embalses y obras públicas inútiles (Riaño en León, Agabanzal en Zamora, líneas ferroviarias y túneles por los que nunca circularon trenes, etc.).
    Obras inoperantes donde solo ha primado el hacer la “cagadita” pasando o por encima de lo que sea. Según se dice en los medios de la obras publicas "hay que tocar cemento, que algo se quedara entre los dedos". Ni más ni menos ni menos ni más. Si luego no se usa o los campos a regar son baldíos o se han deshabitado, si las necesidades de agua de boca, no son las que se pretendían o los desarrollos residenciales, por suerte, se han conseguido bloquear, ahí se queda la infraestructura, hiriendo el territorio y dejando su huella ambiental para siempre, sin oficio ni beneficio para el común y solo para engrosar las cuentas de algunos.
    Además la mejor obra es la que cumple su función pero está del todo integrada y no se percibe su existencia, pero eso solo lo saben hacer los buenos profesionales y no los ególatras que solo valoran lo que impacta y se nos obliga a percibir aunque no queramos. Es la dictadura del cemento y mientras no cambiemos la escala de valores y derroquemos a sus valedores, nos seguirá tiranizando durante décadas.
    Nos tratan a las personas solo como meros clientes, potenciales deudores y consumidores casi sin derechos, pero eso es la causa natural y obvia de permitir que todo se mercantilice y se ponga en almoneda cualquier "recurso" que los monetaristas consideran infrautilizado. Así nos va que en menos de cien años, con el actual sistema de civilización, hemos esquilmado más recursos que en los anteriores diez mil años, consumieron todas las civilizaciones que existieron y que por añadidura, sucumbieron.

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  2. ¿Y para qué sirve la Comisión Europea si no se molesta en poner coto a estos abusos?

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