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viernes, 20 de agosto de 2010

Reflexiones sobre la propuesta del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama


Ultimas reflexiones sobre la propuesta del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama.

Borrador para posibles alegaciones.

Preámbulo

La reciente propuesta para la declaración del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama, elaborada de modo conjunto por las Comunidades Autónomas de Madrid y Castilla y León, parece que intenta ser un documento de referencia para solicitar ese espacio protegido en las instancias superiores, si bien está redactado de modo incoherente, difuso e indefinido en muchos aspectos y más bien justificativo o a la defensiva, más que como un documento legal, determinante y clarificador. Aporta solo informaciones ya conocidas, procedentes del PORN, que a veces hasta se repiten en los distintos apartados de esta propuesta, y parece que solo se usan para maquillar otros nuevos recortes a la protección orientada por el equipo científico redactor original. En suma, es casi solo una corta y pega del PORN, que causa nuevas mermas y disminuciones, solo con algunas enmiendas para justificarse y redundar o abundar en los errores anteriores y presentar los deberes cuanto antes al MARM y al Consejo de la Red de Parques Nacionales.

La impresión general es la duda de que este documento sirva para la redacción de una Ley que declare el Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama y quien se encargue, deberá hacer una nueva composición reglamentaria, partiendo desde cero. Parece algo realizado con prisas, sin demasiado interés, ni muchas ganas, y con muy poca o nula coordinación entre las dos regiones interesadas.

Los límites propuestos son como un ciclópeo árbol invertido, posiblemente con una poda excesiva y compleja. Esperemos que con el tiempo, ese gran árbol, crezca debidamente, esas podas se regeneren, su copa se engrandezca, su troco se fortalezca, le crezcan nuevas ramas y de unos frutos que nos hagan ser mejores a todos. Otra interpretación, menos poética, es que estamos delante de la boca de algún ser agónico, tal vez un dragón, ubicado hacia el sur, probablemente la conurbación madrileña, que saca una larga lengua entre sus abiertas fauces, ya sea, como digo en un mortal estertor, o peor aún, para tragarse todo espacio natural que encuentre a su paso. (Esto es un juego mental que hago con todo plano que veo).

En aras de lo positivo esperemos que sea la primera interpretación la que se haga real y el futuro Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama, sirva al bien común, como así lo ha hecho esta Sierra desde tiempo inmemorial.

Ayuda a la confusión e indefinición de todo ello, el no saber como se van desarrollar las demás figuras complementarias de protección que se mencionan en el PORN y que al ser de rango autonómico ya se podían haber declarado desde hace mucho tiempo, en señal de buena voluntad y buen hacer de las responsabilidades y competencias regionales.

Abundan las disparidades, incoherencias y falta de homogenización, en cuanto los límites e informaciones de cada una de las CCAA, lo cual denota un bajo nivel de coordinación, imprescindible para la asunción de la magna tarea que se proponen.

Falta también una propuesta de articulado que sirva de pauta para elaborar la Ley. No se definen en absoluto las zonas de PN y ZPP y sobre esta última nada se menciona sobre su grado protección. Tampoco se menciona nada sobre las figuras de protección de ámbito regional y la superposición con el PN y la ZPP.

En suma que esa denominación de “cumbres”, no es baladí, y se echan en falta, los bosques y dehesas que conforman un todo con las cumbres, según los más elementales conocimientos de ecología y funcionamiento básico e interactivo de los ecosistemas.

Para ello hay que mejorar algunas cosas de inmediato y por tanto se proponen diversas alegaciones:


ÁMBITO DEL PARQUE NACIONAL. Solicitud de ampliaciones del espacio considerado como PN

Se detectan ciertas carencias de contenido y valores a incorporar dado que en los límites propuestos como zonas de máxima protección del PN, se han dejado fuera diversos territorios donde existen de modo consolidado especies protegidas y monumentos naturales, como cascadas y otros valores de alto interés paisajístico (Chorrera de San mames, Chorrera de Mojonavalle, etc.). Si bien la mayoría se ubican en la ZPP, insuficiente en cuanto a protección preventiva, por lo que costaría muy poco ampliar los limites para su incorporación plena.

Se propone añadir e integrar en la zona de máxima protección del PN, todas las áreas, colindantes y a menos de 5 kilómetros del PN, donde este detectada cría, nidificación o hábitat permanente, de especies protegidas tanto de fauna como de flora, contempladas en las legislaciones vigentes de rango europeo, nacional y autonómico. Se han dejado fuera, áreas de nidificación de buitres o águilas, y masas de vegetación como el Sabinar de Lozoya o diversos bosques de abedules, tejos y acebos de Canencia, Rascafría y Segovia.

También se deja fuera del PN un enclavado en La Pedriza, denominado la Solana de la Garganta, finca particular, que se debería incorporar dentro de la zona de máxima protección del PN, para garantizar la existencia y dar la adecuada continuidad a los ecosistemas de esa zona natural. Además se observa que toda la orilla derecha de la Garganta de La Camorza, con las cumbres y el macizo del mismo nombre, también se dejan fuera de la zona del PN, de modo inexplicable, pues en la actualidad son zonas de máxima protección (A2) del actual Parque Regional y que ya estaban protegidas con el antiguo Parque Natural promovido desde 1979.

Pero posiblemente lo más grave y la más destacada de esas ausencias, es que se ha dejado fuera del PN uno de los lugares emblemáticos de la Sierra que a principios del siglo XX fue uno de los motivos de su primer intento de declaración. Es ni más ni menos que el Monumento Natural de Interés Nacional de la Peña del Arcipreste de Hita, declarada así en los años 30, figura entonces de la máxima protección, equiparable salvo por la extensión, a un PN, de reconocido valor natural y cultural desde hace casi un siglo. Además se debería incorporar el histórico paso medieval de La Tablada, muy cercano al monumento mencionado y si acaso llegar hasta el Puerto del León o al menos a la Peña de la Sevillana. Todo se ha dejado en la confusa ZPP, sin saber cual será su destino y recalificación final. Es curioso que sin embargo CyL, si lleva los límites del PN, en su vertiente, hasta dicho puerto ancestral, denotando un mayor conocimiento del territorio.

Además, en esa misma zona, existen numerosos restos de las fortificaciones de la última guerra, que también deberían ser motivo de la más estricta conservación por motivos históricos.

En todo caso y lo que más apena al detectar estos olvidos, es la duda que entra sobre la sensibilidad y conocimiento de este espacio natural y sus valores, de quienes han sido los responsables de la formula y delimitación de todo ello. Da por tanto la impresión de que otras muchas carencias se ocultan, dado que solo con los medios, recursos y tiempo, a nuestro alcance, es imposible conocer con detalle todo lo dejado fuera.

SOBRE LA REGULACIÓN DE USOS ASOCIADA A LA DECLARACIÓN DEL PARQUE NACIONAL

Garantizar el mantenimiento e integridad de las protecciones actuales vigentes

Se deben tomar, comprometer y difundir las medidas oportunas para que de ningún modo los actuales espacios naturales protegidos y sus zonificaciones, puedan ser mermados en calidad, continuidad, extensión y grado de protección, tanto dentro del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama, como en cualquiera de las figuras de protección complementaria contempladas en el PORN.

Se detectan en diversos puntos, como en lo ya mencionado, que esto no va a ser así e inquietan sobre manera esas posibles mermas. En especial, también preocupa el entorno de los embalses y del Monte de El Pardo, espacios que se deberían incorporar como áreas de máxima protección de algún modo.

Falta de una evaluación integral y un plan de ordenación de sendas, caminos, pistas, etc.

(Ordenación, restauración de la erosión y regulación integral)

El estado de la mayoría de los senderos y caminos de acceso a las cumbres, puertos y collados, es lamentable, existiendo en algunos de ellos verdaderas trincheras de erosión, de un metro o en ocasiones hasta de metro y medio de profundidad. Es algo que aumenta de modo exponencial de año en año, por la afluencia masiva de senderistas o lo que es peor por el uso indebido de las bicicletas de montaña. Sin embargo los caminos y senderos son la única infraestructura sostenible y permisible dentro de un PN, siendo además el ancestral nexo de unión entre los territorios, los ecosistemas y los diferentes usos tradicionales.

Como ejemplo de espacio unitario y de confluencia regional, el GR 10, verdadera autopista montañera que atraviesa toda la sierra, en su trazado de varias decenas de kilómetros, cambia en más de un centenar de ocasiones, de comunidad autónoma, prueba de la inter y supra regionalidad del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama. Sería bueno tomar alguno de esos tramos fronterizos y realizar actividades de encuentro, coordinación y reivindicación, si bien y para ello, lo primero se debería acondicionar y restaurar la erosión, eso sí, con sencillez y discreción. El tramo, Alto del León, Peñota, Pto de la Fuenfría, es por ejemplo uno de ellos, dado que discurre, dentro del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama, de modo indistinto, entre las lindes de las dos regiones.

Se debería hacer un plan de restauración y ordenación de todo ello, contando con el apoyo de la Federación Madrileña de Montañismo y el más de un centenar de clubs de montaña de la región.

También sería imprescindible hacer cumplir la normativa vigente y erradicar las bicicletas y el BTT de los senderos peatonales, limitándolas a las pistas anchas y señalizadas para ello. (Resolución de 27 de julio de 1989, de la Agencia de Medio Ambiente, por la que se regula la circulación y prácticas deportivas, con bicicletas y velocípedos en general, en los montes administrados por la Comunidad de Madrid).

CALIDAD DEL DOCUMENTO (posibles errores, ausencias relevantes, adecuación de la
información a los objetivos, etc.).Falta de estudios en profundidad de los usos y recursos

Parece increible que después de más de 10 años de planes y tramitación, la propuesta diga en su capítulo 5 Diagnóstico ecológico del estado de conservación de los sistemas naturales, en el artículo 5.1 y en lo referido a la Comunidad de Madrid, que no hay estudios sobre, la carga ganadera y se diga “serían necesarios estudios más detallados que sirvieran para evaluar la carga ganadera óptima con el fin de evitar afecciones negativas a especies y hábitats por remoción, nitrificación o eutrofización” (pág. 111), las afecciones del senderismo “sería necesario evaluar con mayor profundidad los posibles impactos derivados de un elevado número de visitantes” (pág. 112), y los cotos de caza “no existe suficiente información para conocer la situación de las especies cinegéticas y su influencia sobre el sistema” (pág. 113).

Si bien y más adelante en los capítulos 7 y 8, se citan abundantes datos, estudios e informaciones al respecto, son muy genéricas, indefinidas y muy poco concluyentes, salvo para justificar su concordancia con El Plan Director de PN. Como ejemplo, se dice (pág. 157) sobre la superpoblación de cabra montés: “En estos momentos hay más de 2.500 ejemplares y es necesario tomar medidas de control de la población estimándose necesario disminuir el número de cabras en unos 300 ejemplares al año.” Sin especificar cuantas puede haber al final, ni durante cuantos años hay que sacar esas 300, ni con que metodología. Mencionar, sin embargo que en lo referido a CyL, los datos son algo mejores y en ocasiones más concretos y determinantes, pero no así sobre la Comunidad de Madrid.

Es imprescindible disipar esas dudas y contradicciones, pues dentro de un mismo documento es una prueba de su incoherencia y descoordinación. Para hacer una protección adecuada, con una ordenación correcta de los usos y poder evaluar su grado de sostenibilidad, hay que tener cuanto antes esas informaciones y así poder dimensionar las capacidades de carga o regulaciones y limitaciones de esas y otras actividades.

Desafección gradual de las zonas de esquí y deportes de montaña, del Pto de Navacerrada y Valdesqui

(Reintegración de nuevo, como zonas especiales a ordenar dentro del PN, según el PORN original)

Impedir claramente, ampliaciones, conexiones, uniones y / o mejoras de las estaciones de esquí, ni siquiera bajo el eufemismo de “gestión coordinada de ambas estaciones por motivos medioambientales” (pág. 167). Se debe promover de modo inequívoco la demolición de todos los volúmenes obsoletos que no estén integrados o no tengan usos sostenibles. Eliminación gradual en función de la caducidad de las concesiones y no renovación de las que no sean sostenibles y estén integradas de verdad. Planificar un verdadero Parque Deportivo de Montaña y Nieve, de bajo impacto ambiental y sostenible, verdaderamente autofinanciado, en función de las posibilidades reales, pero dejando de lado la demanda incontrolada y el mercantilismo. Realizar una intensa repoblación forestal del entorno. Reordenación y restauración de pistas y senderos. Contención de la erosión. Mitigación de las afecciones paisajísticas. Impedir la realización de espectáculos deportivos o de otra índole que comporten concentraciones de masas u otras actividades agresivas en zonas de alta fragilidad. Desmantelar el edificio de la estación repetidora de televisión y la actual carretera de acceso, cuando se dejen de usar para sus fines originales, reversión y cancelación de la concesión a la mayor brevedad posible, restaurando los espacios ocupados a su estado natural anterior.

Esta demostrada la nula rentabilidad de todas estas instalaciones y las graves afecciones ambientales que se generan, que en absoluto compensan los hipotéticos benéficos. Si que se pueden mantener unas instalaciones mínimas para el deporte, pero sin las agresivas y accesorias infraestructuras actuales. Debemos calcular, en todas las acciones humanas, pero de modo especial si se hacen en el medio natural, la “Huella Ecológica” y restar ese coste a esos ya ficticios de por si “beneficios”.

Es muy chocante que en diversos capítulos se menciona y se alaba la “desmantelación de la estación de esquí de Valcotos y su posterior restauración ambiental”, pero luego no se propone aplicar lo mismo en casos similares o de mayor agresión paisajística.

Además esa zona de excepción, en la vertiente segoviana, se ha ampliado de modo innecesario hasta la línea del ferrocarril eléctrico, no teniendo ningún sentido salvo que se tenga previsto ampliar las infraestructuras de comunicación, algo muy grave, peligroso y totalmente innecesario.

9. Grado de aceptación de la propuesta. Falta de informaciones validas y concluyentes de ningún tipo

En todo el documento, se aportan informaciones pero se quedan a medias y no se dan resultados concluyentes en base a las mismas. Pero de modo especial en el capitulo 9 “Grado de aceptación de la propuesta”, se mencionan las alegaciones recibidas con su detalle y tipología, pero no se especifica cuales y cuantas se han aceptado o el porqué se han recogido o se han rechazado.

En general ese es todo el estilo del documento, se dan informaciones, muchas y algunas muy validas, pero a medias, en un sí, pero no, en una duda permanente de que se quiere, pero no se puede o no se atreven a poner las cosas en claro, posiblemente para no recibir críticas, a sabiendas de que se podían haber realizado mucho mejor las cosas. Se denota un buen fondo técnico y documental, pero una gran indefinición y falta clara de compromiso político, además de un nulo carácter jurídico y administrativo, que debería ser lo más significativo y relevante de una propuesta de este tipo.

Ausencia de la definición de las figuras de gestión, coordinación y participación pública

No se mencionan, tampoco, las posibles formulas de gestión, coordinación y participación pública. Al ser un espacio interregional, de gran extensión, afectando su regulación a muchas poblaciones, muchas y muy diversas actividades y a muchos millones de personas, es imprescindible definir muy bien, cuanto antes y con claridad, esos instrumentos, sus competencias, su composición y protocolos de funcionamiento.


11. Delimitación de la Zona Periférica de Protección y su régimen jurídico

Ausencia de una delimitación suficiente y concreta

Pero lo más crónico de esas indefiniciones es que lo que debería ser el objeto principal de esta propuesta y casi su único objetivo, el marcar una delimitación del PN, lo cual es también muy poco concreto. Los límites propuestos solo se pueden constatar en unos mapas de escala insuficiente, de modo muy difuso y confuso, con muchos puntos de duda y que traerán infinidad de conflictos, cuando se intenten aplicar, por su escasa concreción.

En un documento de este tipo y nivel, lo que al menos se requiere es una descripción, física y geográfica del recorrido de esos límites, marcando el máximo posible de puntos de referencia, con topónimos conocidos y bien localizados, para certificar con detalle ese deslinde. Además hoy en día, con las actuales técnicas de GPS y georreferenciación, es facilísimo y por tanto imprescindible, aportar las coordenadas geográficas de esos límites, con el fin de evitar confusiones. Esta muy claro que nadie se ha recorrido de modo real esos límites, casi ni sobre el papel, ni se han molestado en coordinarlos ni homogeneizarlos entre las dos vertientes. Algo que denota muy poca seriedad y aporta muy poca credibilidad a la propuesta. Es muy posible que no sea culpa de los técnicos responsables, sino más bien de la falta de medios, recursos y tiempo, que se ha permitido dedicar a ello. Si esa va ser la tónica general aplicada en el futuro, para la gestión del futuro PN propuesto, mucho debemos temer que será caótica y hasta catastrófica. Se deben garantizar la disponibilidad de medios y recursos suficientes para su buen desarrollo.

Creación de una entidad independiente para la observación, control de calidad y difusión del PN

Por tanto y a la mayor brevedad posible, sería muy oportuno y casi imprescindible, para evitar esos vicios de origen, la creación de un órgano técnico polivalente y multidisciplinar, que desarrolle unas líneas continuas y coherentes de trabajo sobre la materia, para que se suplan esas carencias y otras que con seguridad saldrán.

Tendría al menos cuatro funciones: conocimiento, conservación, control y comunicación (CCCC).

Transversal e interregional, con sedes en las poblaciones mas relevantes dentro del PN de ambas vertientes. Dando servicios y fomentando la coordinación a todo el PN, su zona de influencia y aledaños.

Emisión de informes públicos, mensuales y/o trimestrales, además de una memoria anual.

Sondeos, análisis, peritaciones e informes puntuales. Como apoyo a las administraciones públicas (comunidades autónomas y ayuntamientos), así como a entidades científicas u otros agentes sociales.

Actuación preferente sobre el medio natural y el uso público, con carácter técnico y aséptico.

Neutral, transparente, libre y de consenso, con financiación y dotación tanto pública como privada.

Sin competencias sancionadoras, ni de autoridad reguladora, solo como informadores y fuente documental.

Con exclusiva dependencia orgánica directa del Patronato o Junta Rectora del Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama, siendo sus ojos, oídos y herramienta de indagación directa sobre el territorio. Si se llegase al caso hasta con cierto control de la Asamblea de Madrid y las Cortes de CyL, con posible subordinación y/o exposición de resultados a las Comisiones Parlamentarias de Medio Ambiente.

Constituida bajo el derecho privado, pero sometida al control público. De modo similar o como un hibrido de fundación y otros entes para defensa del bien público (Defensa del consumidor, del menor, etc.).

ENLACE AL DOCUMENTO COMENTADO:

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martes, 17 de agosto de 2010

ARTICULOS RECIBIDOS

NOS REMITE UNO DE LOS MAYORES DEFENSORES DE LOS VALORES SERRANOS Y CABALLERO ANDANTE DE LOS CAMINOS DE GUADARRAMA, SANTIAGO DE MORA, ESTOS ARTICULOS QUE SON MUY AMENOS E INTERESANTES PARA SU LECTURA REPOSADA CONTEMPLANDO LAS PUESTAS DE SOL VERANIEGAS.



Invocación a Santiago


Por estas fechas, en torno y pese al día de Santiago, suele reanudarse la bellaca actividad de los incendiarios del monte. Suelen quedar impunes y a casi nadie le importa. De nada sirve preguntar a las autoridades cuántos de los detenidos por este delito durante el verano pasado, juzgados y condenados, siguen en la cárcel. Las autoridades no lo saben o no quieren decirlo. Quizá les dé vergüenza reconocer que nadie sigue preso por ese crimen. Suelen embrollar los datos dando alguna cifra de detenidos por delitos ecológicos pero sin decir cuándo fueron detenidos, cuándo condenados por el juez y si siguen encarcelados o andan paseándose con otro bidón de gasolina.

Oponerse a toda esta destrucción de la naturaleza no parece dar en España muchos votos, de lo contrario no habría esta ominosa inacción. Tampoco parece importar mucho en Bruselas, donde las instituciones europeas lanzaron un magnífico y atinado proyecto llamado la Red Natura 2000, creada por la Directiva de Hábitats de 1992, asunto sobre el que espero escribir algún día con cierto detalle, y me gustaría que otros más sabios que yo también lo hiciesen. Pues bien, la Red Natura 2000 es pisoteada y arrasada a diario sin que las autoridades de nuestro país, que en su día acogieron con entusiasmo tan ilustrado proyecto, muevan un dedo para impedir tanta destrucción.



Así es que ya tan sólo se me ocurre pedir ayuda a mi Santo Patrono –que también lo es de todos los españoles– y volver a publicar en su día, el 25 de Julio, este artículo aparecido el 25 de Mayo del 2006 en el ABC y reproducido en esta bitácora en Octubre del 2008. Sí, ya sé que me repito, pero como decía André Gide “todo está dicho, pero como nadie escucha, hay que seguir diciéndolo”.



25 de julio de 2010



Otra falacia patética

Una de las falacias más repetidas es que los españoles son indiferentes ante la Naturaleza. Sorprende esta afirmación reiterada y gratuita -auténtica falacia patética, que diría Ruskin- cuando todo a nuestro alrededor indica que en su mayoría los españoles no sólo no son indiferentes ante la Naturaleza, sino que con notable eficacia la detestan. Esa antipatía se manifiesta a veces de forma canallesca, quemando el monte o envenenando animales. En otras ocasiones el estilo es tan sólo achulado, y se desparrama basura en parajes de singular belleza, estridencias de discoteca y moto en el corazón del silencio, pintadas procaces o mitineras en las rocas. Es una manera de decir, con desplante de imbécil, «por aquí he pasado yo, que no soy menos que ese roble tan viejo o esa águila que salió huyendo».

Pero las más de las veces el odio rezuma por omisión más que por acción: los vecinos se sonríen ante el atropello, el juez se encoge de hombros, el Ayuntamiento se inhibe, los Gobiernos callan o fingen. Es la más sincera de las connivencias. «Vaya usted a saber quién lo hizo, sería muy difícil probarlo, además el bosque era muy viejo, y ya es hora de que esto beneficie a las personas y no sólo a los pajaritos». Y suspiran satisfechos los especuladores urbanos, tratantes de madera quemada, cazadores furtivos, extorsionistas, camellos de la droga, piariegos y retenes renegados.

El ejemplo perfecto de la mezcla de resentimiento y estupidez demagógica fue aquella brillante coletilla al lema de la vieja campaña contra los fuegos forestales: «Cuando arde un bosque, algo suyo se quema, señor conde». Añadiendo esas dos palabras, el gracioso -creo recordar que en La Codorniz- convertía el incendio en un acto progresista, puesto que fastidiaba a la oligarquía. Y además heroico, ya que en aquel entonces la Guardia Civil aún era o podía ser severa.

Huelga decir que esa bellaquería en particular no es ya políticamente correcta. Pero otras sí, pues casi todo es turbio en ciertas actitudes sociales. Ni siquiera los delincuentes, que deberían ser fieles a su imagen social de dechado de lógica -lógica egoísta y amoral, pero lógica al fin- son tal cosa cuando se dedican a destruir la Naturaleza. Rara vez actúan con la frialdad de un delincuente puramente racional, como por ejemplo un monedero falso. Éste tan sólo busca el estricto provecho económico, mientras que el incendiario, con independencia del posible lucro, suele disfrutar haciendo daño. Diríase que en ese terreno hay tanto o más odio que codicia. A veces cabe preguntarse si ciertos vertidos tóxicos o incendios no tendrán más en común con los crímenes de los violadores que con los de malhechores supuestamente racionales como los ladrones. Después de todo es de suponer que el sueño de quien aspira a hacer el mal perfecto es mancillar a su madre y luego matarla, y eso es, en exacta metáfora, lo que hacen miles de autores de delitos ecológicos al año, sobre todo en verano. Si tan sólo buscasen el lucro, es probable que escogieran otros delitos más rentables y que causan menos dolor innecesario.

Lo más triste, sin embargo, es que lo turbio de las motivaciones de los delincuentes parece desdibujar las propias reacciones de la opinión pública, de las autoridades y de los periodistas. No conozco otro ámbito donde haya menos ideas claras y menos acciones decididas. Abunda, eso sí, la palabrería. Todas las fuerzas políticas coinciden en sus ansias retóricas de «preservar el medio ambiente» (artículo 38 de la Constitución de 1978), pero ninguna muestra respeto siquiera por su propio nombre; se conoce que no va con ellas lo de nomen est omen. Los socialistas valoran muy poco en la práctica el primer bien social, que es la Naturaleza. A los conservadores no les interesa mucho conservar esta vieja piel de toro, tan llena de mataduras. Los verdes, absortos en la izquierda unida, tienen mucho más de izquierdistas que de verdes. Y los llamados ecologistas nunca se manifiestan cuando el desastre ecológico ocurre donde gobiernan las izquierdas.

Prueba de lo que antecede es la anarquía urbanística en casi todos los municipios españoles. Sea cual sea su militancia política, el sueño megalómano de un alcalde es benidormizar entero su término municipal, edificarlo del uno al otro confín. Yerran quienes atribuyen el anhelo a un afán de beneficio personal. Por lo común no se trata de cohecho sino de una fe pétrea en el progreso, entendido éste como un aumento acelerado del casco urbano y del número de automóviles en circulación.

Contra creencia tan firme no hay leyes que valgan, y menos en un país latino, donde la tradición es legislar profusamente pero sin luego aplicar las normas con demasiado rigor. A veces, sin embargo, triunfan paradójicos escrúpulos y ocurre, por ejemplo, que se paraliza la declaración de tal Parque Nacional para no verse obligados a entorpecer los negocios de la construcción ni sufrir la consiguiente pérdida de votos.

Quizá por el mismo prurito oficial de discreción -acaso para evitar la llamada alarma social- no sea posible averiguar cuántos están en la cárcel tras los incendios, casi todos provocados, de 180.000 hectáreas forestales en toda España durante el pasado año 2005, o por cualquier otro delito ecológico (se dice oficiosamente que nadie está en prisión por un quítame allá esas pajas, aun ardientes). Pero cuesta creer que haya voluntad oficial de sigilo, pues los poderes públicos no pueden ignorar el auténtico sentir popular ante todos estos abusos y delitos: la sonrisa suficiente. Como mucho, los políticos evitarán en lo sucesivo reconocer las amplias complicidades del pueblo soberano con los incendiarios, después del revuelo causado en agosto pasado por la franqueza de la ministra de Medio Ambiente al admitir que existía «tolerancia social» en Galicia y en el resto de España, que impedía la identificación de los culpables.

A la tolerancia podía haber añadido la desidia. Mientras escribo estas líneas y para no perder el sentido de la realidad más humilde, tengo a mi lado una bolsa de carbón vegetal para barbacoas hecho en el Paraguay y comprado esta primavera en unos grandes almacenes madrileños. O sea, que mientras ardían los montes españoles porque nadie era capaz de atajar el fuego, ya que el sotobosque no se mantiene limpio desde que desapareció el piconeo, estábamos importando picón de una selva situada a diez mil kilómetros de distancia.

Y es que aquí, como en otros asuntos nacionales, el problema no está tanto en el Gobierno o los Gobiernos de la nación cuanto en la nación del Gobierno. Un pueblo que no cree en él mismo -en su historia ni en su naturaleza- mal puede exigir fe y voluntad a sus Gobiernos. Y éstos -unos más que otros, es cierto- tendrán la perpetua tentación de zanjar los problemas «como sea». Es decir, sin resolverlos.

El Marqués de Tamarón

Este artículo apareció en el ABC el 25 de mayo de 2006


COMUNICADO DE PRENSA SOBRE LA PROPUESTA DE PARQUE NACIONAL EN LA SIERRA DE GUADARRAMA

NOS REMITEN ESTE COMUNICADO, QUE SUSCRIBIMOS PLENAMENTE, Y NOS SUMAMOS A ELLO CON SU DIFUSIÓN

COMUNICADO DE PRENSA

5 de agosto de 2010

La propuesta inicial de la Junta de Castilla y León es decepcionante

LOS ECOSISTEMAS MÁS VALIOSOS DE LA SIERRA DE GUADARRAMA NO QUEDAN BIEN REPRESENTADOS EN LA PROPUESTA DE PARQUE NACIONAL DE LA JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

A las zonas de cumbres propuestas por la Junta, deben incluirse, como mínimo, las masas forestales integradas en las Zonas de Uso Limitado de Interés Especial y en una serie de Zonas de Uso Limitado Común

Centaurea y Comisiones Obreras consideran que la propuesta inicial realizada por la Junta de Castilla y León para la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama es decepcionante ya que deja fuera de esa figura de protección los ecosistemas forestales más representativos de la Sierra de Guadarrama, que son de vital importancia para las especies en peligro de extinción que habitan estas montañas (águila imperial y buitre negro), y para otras muchas especies singulares y amenazadas.

Por tanto, estas organizaciones instan a la Junta de Castilla y León a incluir en el futuro Parque Nacional, además de las 12.451 hectáreas (Has.) de Zonas de Uso Limitado de Cumbres que ésta ha propuesto, la mayoría de las 21 Zonas de Uso Limitado de Interés Especial (9.328 Has.) y varias de las Zonas de Uso Limitado Común, especialmente las de mayor valor y representatividad dentro del ecosistema.

Además, califican de tendencioso el nombre elegido por Junta de Castilla y León para designar al futuro parque nacional -Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama-, con el cual parece pretender precondicionar su naturaleza y limitarlo a los cortados rocosos y los picos de las montañas, y por ello instan a la Junta a que cambie el nombre al de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Según la Ley 5/2007 de la Red de Parques Nacionales de España la declaración de un nuevo Parque Nacional tendrá, como objetivo primordial, ayudar a completar la representatividad de los sistemas naturales en el conjunto de la Red. Ésta, la Red de Parques Nacionales, se define como un sistema dirigido a integrar la muestra más representativa del conjunto de sistemas naturales españoles, dando lugar a un todo que debe ser la síntesis del mejor patrimonio natural español, para su legado en el mejor estado de conservación posible a las generaciones venideras.

La Ley 5/2007 incluye un Anexo de los Sistemas Naturales Terrestres españoles a representar en la Red de Parques Nacionales, e incluye en ellos la categoría de “pinares, sabinares y enebrales”. Precisamente la Sierra de Guadarrama es el mejor representante de esta categoría en España, lo que le hace ser merecedora de integrarse en dicha Red, pero para ello no puede limitarse su protección a las cumbres de las montañas de esta sierra (“cortados de alta montaña y modelado glaciar”) y excluir las valiosas masas forestales de Valsaín, El Espinar, Navafría y Peguerinos.

Hay que recordar la Resolución unánimemente aprobada por el Pleno de las Cortes de Castilla y León del 17 de abril de 2002, tras el debate de la Proposición No de Ley PNL 770-III relativa al “establecimiento de un régimen de protección para los valores naturales de la Sierra de Guadarrama”. Mediante esta Resolución las Cortes de Castilla y León instan a la Junta de Castilla y León a:

“2.- Establecer los contactos necesarios con el Gobierno de la Nación y el Gobierno de la Comunidad de Madrid para iniciar el procedimiento que declare Parque Nacional aquellas zonas de la Sierra de Guadarrama que por su singularidad reúnan los requisitos establecidos en el RD 1803/99, al amparo de lo previsto en la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de conservación de Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres“.

También por este motivo, no pueden dejarse fuera del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama esas masas forestales y formaciones vegetales que configuran el paisaje de esta sierra, y le confieren un excepcional valor ecológico, de primer orden en lo que se refiere a la conservación de especies protegidas.

El Decreto 4/2010, de 14 de enero, de la Junta de Castilla y León por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Espacio Natural «Sierra de Guadarrama» (Segovia y Ávila) incluye una definición de las Zonas de Uso Limitado.

Las Zonas de Uso Limitado de Cumbres son principalmente áreas de cumbres que destacan por su riqueza geológica, en la que se encuentran roquedos y formaciones periglaciares que constituyen elementos geológicos singulares y le confieren una elevada geodiversidad, en las que aparecen algunas manchas aisladas de tipo forestal, principalmente de pino silvestre adaptado a la mayor altitud, y predominan los pastizales de alta montaña, acompañados de matorrales supraforestales, estepas leñosas de altura y cascajares.

Para las Zonas de Uso Limitado de Interés Especial el citado Decreto dice: “Son un conjunto de áreas con valores de diferente naturaleza, principalmente áreas que ostentan hábitats de interés comunitario en excelente estado de conservación y zonas de elevada importancia para la conservación de especies de fauna protegidas como el águila imperial ibérica, la cigüeña negra o el buitre negro”.

Las Zonas de Uso Limitado Común comprenden un amplio gradiente altitudinal, desde 950 a 2.050 m., dominando en las amplias zonas de ladera serranas pero incluyendo también algunos terrenos en las áreas más elevadas y agrestes de la alta sierra. Las laderas están colonizadas por extensas masas forestales, principalmente pinares albares naturales, rebollares, encinares y enebrales, además de amplias repoblaciones de Pinus sylvestris, mientras en las zonas altas se establece una vegetación característica de la alta montaña en la que se alternan piornales serranos, cervunales, pastos vivaces con roquedos silíceos, gleras y canchales.

“Desde Comisiones Obreras y Centaurea celebramos que por fin, después de muchos años de demora injustificada, se haya iniciado el procedimiento para la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, pero pedimos a la Junta de Castilla y León que tenga la ambición de hacer un parque nacional verdaderamente representativo de los valiosos ecosistemas que ésta alberga”, han manifestado los responsables de estas organizaciones.

FIN DE COMUNICADO

Para más información, llamar a:

Carlos Bravo (Asociación Centaurea), al 616 921 669

Asociación Ecologista Centaurea Apdo. de Correos, 35 40400 El Espinar (Segovia)

http://www.centaurea-ae.org%20registro/ de Asociaciones de la Junta de Castilla y León: Nº 1.338

José A. López Murillo (Secretario de Medio Ambiente de CC.OO. Castilla y León), al 637 30 23 76

Carlos Tomás Rodríguez (Secretario de Medio Ambiente de CC.OO. Ávila), al 670 755 952