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lunes, 22 de febrero de 2010

De la esperanza a la inquietud (I)

Álvaro Gil Robles

Publicado en El Adelantado de Segovia

Hace muy pocos días la Junta de Castilla y León ha aprobado el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Espacio Natural "Sierra de Guadarrama"(en adelante el PORN), para el que se dieron los primeros pasos en el año 2003. Ha sido un largo periodo de espera, pero posiblemente justificado por la necesidad de escuchar a todos los interesados y afectados por el proyecto, lo que efectivamente ha sido cumplido.

El Plan establece que la figura de protección "que mejor se adapta a la realidad y a la problemática global de dicho territorio es la de Parque Natural", sin perjuicio de que se acepte que un sector del mismo pueda en un futuro próximo ser propuesto como Parque Nacional. Para unos esta decisión final resultará pobre e insuficiente porque piensan que lo ideal es la protección que se deriva de una declaración de toda la zona como Parque Nacional; para otros lo que se ha aprobado constituye ya un exceso inconcebible y una agresión injustificada a su concepto de propiedad privada.

En todo caso, y sin entrar ahora en esa polémica, la decisión de la Junta es una buena noticia para quienes pensamos que es urgente proteger un espacio natural único como es la Sierra de Guadarrama y especialmente su vertiente norte, afortunadamente aun bien conservada por los propios habitantes de la región y pese a algunos intentos de urbanismo desafortunado de los últimos años.

El PORN viene a ser un instrumento básico para preservar ese espacio natural, pero no con un espíritu museístico, congelando toda actividad económica y de progreso social en la zona. Todo lo contrario, el futuro Parque Natural no se entiende sin el desarrollo ordenado y progresivo de las poblaciones que se encuentran en su contexto o colindantes, y sin atender a las necesidades y usos tradicionales agrícolas, ganaderos y forestales, que son las actividades que tradicionalmente han venido caracterizando la vida económica de esta zona de Segovia, hasta que han irrumpido también las expectativas de crecimiento urbanístico de las poblaciones serranas.

Esto, al menos, es lo que se desprende de la literalidad del PORN, cuando establece que además de un objetivo prioritario como es de la conservación y protección de los valores naturales de la zona, se encuentra también el de "contribuir al desarrollo socioeconómico de las poblaciones de la Zona de Influencia Socioeconómica del Espacio Natural", es decir de los 34 municipios afectados.

Así, afirma que se "fomentará el mantenimiento del pastoreo tradicional de tipo extensivo" y se declara que tanto los aprovechamientos ganaderos extensivos de la Sierra de Guadarrama, como los forestales, "constituyen una aportación reconocida de valores culturales y ecológicos al Espacio Natural". Por tanto los usos tradicionales que hasta el presente se han venido realizando por agricultores, ganaderos y explotaciones forestales se podrán seguir realizando, sin que a nadie se le prive de su propiedad, ni de sus derechos.

De la lectura del Plan, tampoco se desprende que se impida un crecimiento ordenado y sostenible de los núcleos urbanos y ni tan siquiera se exceptúa la creación de polígonos o parques empresariales, siempre que sea en suelo industrial o en zonas de uso compatible, sometidos a los estudios de impacto ambiental imprescindibles. Digamos incluso, que en este terreno, el Plan deja abiertos resquicios y posibilidades de futuras actuaciones urbanísticas discutibles, cuando no contradictorias con los objetivos del Plan, si no se adoptan con rigor los imprescindibles controles legales.

Pero el Plan da un paso más y establece que "la mejora de la calidad de vida de la población residente en la Zona de Influencia económica del Espacio Natural… es uno de los objetivos principales de este Plan". Este en, mi opinión, un punto prioritario para el conjunto de municipios afectados, en su mayoría pequeños, sometidos a un proceso de despoblación por falta de perspectivas laborales para sus jóvenes y volcados hasta ahora, como única esperanza de subsistencia, hacia unas expectativas de crecimiento urbanístico, en ocasiones absolutamente desproporcionado y negativo para la zona, pero que ha sido la fuente principal y casi única de subsistencia de esos mismos municipios.

Por ello el artículo 40 y siguientes del Plan ha de ser algo más que un conjunto de promesas sin continuidad en los hechos. Este es un reto fundamental para la Junta de Castilla y León, al quedar emplazada para dar cumplimiento a las inversiones y ayudas económicas que anuncia en el Plan y que son imprescindibles para hacer posible un verdadero desarrollo sostenible de la zona y terminar con su precariedad económica.

Si queremos que los municipios inmersos en el futuro Parque Natural, y todos sus habitantes, se sientan cómodos en él y comprendan que puede ser su fuente futura y prioritaria de progreso y desarrollo, es necesario dar los pasos para que ese objetivo se cumpla plenamente. Resulta inútil recordar que esta parte de la Sierra no es, ni puede llegar a ser, una zona de alto desarrollo industrial. Por el contrario los municipios incluidos en el futuro Parque pueden encontrar en el fomento del turismo rural, su mayor y más estable fuente de riqueza

En una España en que tanto destrozo ecológico y urbanístico se ha realizado en estos pasados años, que a un paso de Madrid se pueda encontrar un espacio natural protegido de la calidad e importancia como esta vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, aún no destruida por un urbanismo enloquecido, y con buenas comunicaciones, es un hecho de extraordinaria importancia y de un atractivo indiscutible para potenciar un desarrollo urbanístico de calidad y un turismo ecológico en pleno auge en todo el mundo. A nadie se le puede escapar lo que ello puede suponer de empuje para las actividades industriales turísticas y los oficios vinculados a ellas, con la construcción de hoteles, casas rurales, restaurantes, realización de visitas guiadas al Parque, comercialización de productos locales con el marchamo del Parque Natural y todo lo que ello entraña de potencialidad en la creación de puestos de trabajo estables. En suma preservar para mejor crecer y progresar.

Pero no nos engañemos, para que todo ello no se quede solo en el terreno de las promesas, es necesario que la Junta de Castilla y León apruebe cuanto antes la creación del Parque Natural, destine los medios económicos necesarios para permitir convertir las esperanzas en realidades, al tiempo que adopte, desde ya, las medidas imprescindibles para evitar que por otras vías se den pasos que pongan en peligro la virtualidad del hermoso y positivo proyecto que supone el Parque Natural, cuyo primer paso, la aprobación del PORN acaba de darse.

Pero, a estos peligros que generan verdadera inquietud, me referiré más concretamente en otro artículo, si la generosidad de este periódico me lo permite.