Este sitio en la red pretende ser un lugar de encuentro entre cuantos nos preocupamos por el futuro de los parajes más notables de la naturaleza. Creemos posible conseguir un desarrollo sostenible. De todo eso queremos hablar los abajo firmantes (*), y también acoger en estas páginas virtuales los comentarios y opiniones de los interesados en estas comarcas castellanas. Así es que, amigos y amigas, entren en este sitio y lean y escriban sobre sus preocupaciones y esperanzas.

martes, 17 de agosto de 2010

ARTICULOS RECIBIDOS

NOS REMITE UNO DE LOS MAYORES DEFENSORES DE LOS VALORES SERRANOS Y CABALLERO ANDANTE DE LOS CAMINOS DE GUADARRAMA, SANTIAGO DE MORA, ESTOS ARTICULOS QUE SON MUY AMENOS E INTERESANTES PARA SU LECTURA REPOSADA CONTEMPLANDO LAS PUESTAS DE SOL VERANIEGAS.



Invocación a Santiago


Por estas fechas, en torno y pese al día de Santiago, suele reanudarse la bellaca actividad de los incendiarios del monte. Suelen quedar impunes y a casi nadie le importa. De nada sirve preguntar a las autoridades cuántos de los detenidos por este delito durante el verano pasado, juzgados y condenados, siguen en la cárcel. Las autoridades no lo saben o no quieren decirlo. Quizá les dé vergüenza reconocer que nadie sigue preso por ese crimen. Suelen embrollar los datos dando alguna cifra de detenidos por delitos ecológicos pero sin decir cuándo fueron detenidos, cuándo condenados por el juez y si siguen encarcelados o andan paseándose con otro bidón de gasolina.

Oponerse a toda esta destrucción de la naturaleza no parece dar en España muchos votos, de lo contrario no habría esta ominosa inacción. Tampoco parece importar mucho en Bruselas, donde las instituciones europeas lanzaron un magnífico y atinado proyecto llamado la Red Natura 2000, creada por la Directiva de Hábitats de 1992, asunto sobre el que espero escribir algún día con cierto detalle, y me gustaría que otros más sabios que yo también lo hiciesen. Pues bien, la Red Natura 2000 es pisoteada y arrasada a diario sin que las autoridades de nuestro país, que en su día acogieron con entusiasmo tan ilustrado proyecto, muevan un dedo para impedir tanta destrucción.



Así es que ya tan sólo se me ocurre pedir ayuda a mi Santo Patrono –que también lo es de todos los españoles– y volver a publicar en su día, el 25 de Julio, este artículo aparecido el 25 de Mayo del 2006 en el ABC y reproducido en esta bitácora en Octubre del 2008. Sí, ya sé que me repito, pero como decía André Gide “todo está dicho, pero como nadie escucha, hay que seguir diciéndolo”.



25 de julio de 2010



Otra falacia patética

Una de las falacias más repetidas es que los españoles son indiferentes ante la Naturaleza. Sorprende esta afirmación reiterada y gratuita -auténtica falacia patética, que diría Ruskin- cuando todo a nuestro alrededor indica que en su mayoría los españoles no sólo no son indiferentes ante la Naturaleza, sino que con notable eficacia la detestan. Esa antipatía se manifiesta a veces de forma canallesca, quemando el monte o envenenando animales. En otras ocasiones el estilo es tan sólo achulado, y se desparrama basura en parajes de singular belleza, estridencias de discoteca y moto en el corazón del silencio, pintadas procaces o mitineras en las rocas. Es una manera de decir, con desplante de imbécil, «por aquí he pasado yo, que no soy menos que ese roble tan viejo o esa águila que salió huyendo».

Pero las más de las veces el odio rezuma por omisión más que por acción: los vecinos se sonríen ante el atropello, el juez se encoge de hombros, el Ayuntamiento se inhibe, los Gobiernos callan o fingen. Es la más sincera de las connivencias. «Vaya usted a saber quién lo hizo, sería muy difícil probarlo, además el bosque era muy viejo, y ya es hora de que esto beneficie a las personas y no sólo a los pajaritos». Y suspiran satisfechos los especuladores urbanos, tratantes de madera quemada, cazadores furtivos, extorsionistas, camellos de la droga, piariegos y retenes renegados.

El ejemplo perfecto de la mezcla de resentimiento y estupidez demagógica fue aquella brillante coletilla al lema de la vieja campaña contra los fuegos forestales: «Cuando arde un bosque, algo suyo se quema, señor conde». Añadiendo esas dos palabras, el gracioso -creo recordar que en La Codorniz- convertía el incendio en un acto progresista, puesto que fastidiaba a la oligarquía. Y además heroico, ya que en aquel entonces la Guardia Civil aún era o podía ser severa.

Huelga decir que esa bellaquería en particular no es ya políticamente correcta. Pero otras sí, pues casi todo es turbio en ciertas actitudes sociales. Ni siquiera los delincuentes, que deberían ser fieles a su imagen social de dechado de lógica -lógica egoísta y amoral, pero lógica al fin- son tal cosa cuando se dedican a destruir la Naturaleza. Rara vez actúan con la frialdad de un delincuente puramente racional, como por ejemplo un monedero falso. Éste tan sólo busca el estricto provecho económico, mientras que el incendiario, con independencia del posible lucro, suele disfrutar haciendo daño. Diríase que en ese terreno hay tanto o más odio que codicia. A veces cabe preguntarse si ciertos vertidos tóxicos o incendios no tendrán más en común con los crímenes de los violadores que con los de malhechores supuestamente racionales como los ladrones. Después de todo es de suponer que el sueño de quien aspira a hacer el mal perfecto es mancillar a su madre y luego matarla, y eso es, en exacta metáfora, lo que hacen miles de autores de delitos ecológicos al año, sobre todo en verano. Si tan sólo buscasen el lucro, es probable que escogieran otros delitos más rentables y que causan menos dolor innecesario.

Lo más triste, sin embargo, es que lo turbio de las motivaciones de los delincuentes parece desdibujar las propias reacciones de la opinión pública, de las autoridades y de los periodistas. No conozco otro ámbito donde haya menos ideas claras y menos acciones decididas. Abunda, eso sí, la palabrería. Todas las fuerzas políticas coinciden en sus ansias retóricas de «preservar el medio ambiente» (artículo 38 de la Constitución de 1978), pero ninguna muestra respeto siquiera por su propio nombre; se conoce que no va con ellas lo de nomen est omen. Los socialistas valoran muy poco en la práctica el primer bien social, que es la Naturaleza. A los conservadores no les interesa mucho conservar esta vieja piel de toro, tan llena de mataduras. Los verdes, absortos en la izquierda unida, tienen mucho más de izquierdistas que de verdes. Y los llamados ecologistas nunca se manifiestan cuando el desastre ecológico ocurre donde gobiernan las izquierdas.

Prueba de lo que antecede es la anarquía urbanística en casi todos los municipios españoles. Sea cual sea su militancia política, el sueño megalómano de un alcalde es benidormizar entero su término municipal, edificarlo del uno al otro confín. Yerran quienes atribuyen el anhelo a un afán de beneficio personal. Por lo común no se trata de cohecho sino de una fe pétrea en el progreso, entendido éste como un aumento acelerado del casco urbano y del número de automóviles en circulación.

Contra creencia tan firme no hay leyes que valgan, y menos en un país latino, donde la tradición es legislar profusamente pero sin luego aplicar las normas con demasiado rigor. A veces, sin embargo, triunfan paradójicos escrúpulos y ocurre, por ejemplo, que se paraliza la declaración de tal Parque Nacional para no verse obligados a entorpecer los negocios de la construcción ni sufrir la consiguiente pérdida de votos.

Quizá por el mismo prurito oficial de discreción -acaso para evitar la llamada alarma social- no sea posible averiguar cuántos están en la cárcel tras los incendios, casi todos provocados, de 180.000 hectáreas forestales en toda España durante el pasado año 2005, o por cualquier otro delito ecológico (se dice oficiosamente que nadie está en prisión por un quítame allá esas pajas, aun ardientes). Pero cuesta creer que haya voluntad oficial de sigilo, pues los poderes públicos no pueden ignorar el auténtico sentir popular ante todos estos abusos y delitos: la sonrisa suficiente. Como mucho, los políticos evitarán en lo sucesivo reconocer las amplias complicidades del pueblo soberano con los incendiarios, después del revuelo causado en agosto pasado por la franqueza de la ministra de Medio Ambiente al admitir que existía «tolerancia social» en Galicia y en el resto de España, que impedía la identificación de los culpables.

A la tolerancia podía haber añadido la desidia. Mientras escribo estas líneas y para no perder el sentido de la realidad más humilde, tengo a mi lado una bolsa de carbón vegetal para barbacoas hecho en el Paraguay y comprado esta primavera en unos grandes almacenes madrileños. O sea, que mientras ardían los montes españoles porque nadie era capaz de atajar el fuego, ya que el sotobosque no se mantiene limpio desde que desapareció el piconeo, estábamos importando picón de una selva situada a diez mil kilómetros de distancia.

Y es que aquí, como en otros asuntos nacionales, el problema no está tanto en el Gobierno o los Gobiernos de la nación cuanto en la nación del Gobierno. Un pueblo que no cree en él mismo -en su historia ni en su naturaleza- mal puede exigir fe y voluntad a sus Gobiernos. Y éstos -unos más que otros, es cierto- tendrán la perpetua tentación de zanjar los problemas «como sea». Es decir, sin resolverlos.

El Marqués de Tamarón

Este artículo apareció en el ABC el 25 de mayo de 2006


COMUNICADO DE PRENSA SOBRE LA PROPUESTA DE PARQUE NACIONAL EN LA SIERRA DE GUADARRAMA

NOS REMITEN ESTE COMUNICADO, QUE SUSCRIBIMOS PLENAMENTE, Y NOS SUMAMOS A ELLO CON SU DIFUSIÓN

COMUNICADO DE PRENSA

5 de agosto de 2010

La propuesta inicial de la Junta de Castilla y León es decepcionante

LOS ECOSISTEMAS MÁS VALIOSOS DE LA SIERRA DE GUADARRAMA NO QUEDAN BIEN REPRESENTADOS EN LA PROPUESTA DE PARQUE NACIONAL DE LA JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

A las zonas de cumbres propuestas por la Junta, deben incluirse, como mínimo, las masas forestales integradas en las Zonas de Uso Limitado de Interés Especial y en una serie de Zonas de Uso Limitado Común

Centaurea y Comisiones Obreras consideran que la propuesta inicial realizada por la Junta de Castilla y León para la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama es decepcionante ya que deja fuera de esa figura de protección los ecosistemas forestales más representativos de la Sierra de Guadarrama, que son de vital importancia para las especies en peligro de extinción que habitan estas montañas (águila imperial y buitre negro), y para otras muchas especies singulares y amenazadas.

Por tanto, estas organizaciones instan a la Junta de Castilla y León a incluir en el futuro Parque Nacional, además de las 12.451 hectáreas (Has.) de Zonas de Uso Limitado de Cumbres que ésta ha propuesto, la mayoría de las 21 Zonas de Uso Limitado de Interés Especial (9.328 Has.) y varias de las Zonas de Uso Limitado Común, especialmente las de mayor valor y representatividad dentro del ecosistema.

Además, califican de tendencioso el nombre elegido por Junta de Castilla y León para designar al futuro parque nacional -Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama-, con el cual parece pretender precondicionar su naturaleza y limitarlo a los cortados rocosos y los picos de las montañas, y por ello instan a la Junta a que cambie el nombre al de Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Según la Ley 5/2007 de la Red de Parques Nacionales de España la declaración de un nuevo Parque Nacional tendrá, como objetivo primordial, ayudar a completar la representatividad de los sistemas naturales en el conjunto de la Red. Ésta, la Red de Parques Nacionales, se define como un sistema dirigido a integrar la muestra más representativa del conjunto de sistemas naturales españoles, dando lugar a un todo que debe ser la síntesis del mejor patrimonio natural español, para su legado en el mejor estado de conservación posible a las generaciones venideras.

La Ley 5/2007 incluye un Anexo de los Sistemas Naturales Terrestres españoles a representar en la Red de Parques Nacionales, e incluye en ellos la categoría de “pinares, sabinares y enebrales”. Precisamente la Sierra de Guadarrama es el mejor representante de esta categoría en España, lo que le hace ser merecedora de integrarse en dicha Red, pero para ello no puede limitarse su protección a las cumbres de las montañas de esta sierra (“cortados de alta montaña y modelado glaciar”) y excluir las valiosas masas forestales de Valsaín, El Espinar, Navafría y Peguerinos.

Hay que recordar la Resolución unánimemente aprobada por el Pleno de las Cortes de Castilla y León del 17 de abril de 2002, tras el debate de la Proposición No de Ley PNL 770-III relativa al “establecimiento de un régimen de protección para los valores naturales de la Sierra de Guadarrama”. Mediante esta Resolución las Cortes de Castilla y León instan a la Junta de Castilla y León a:

“2.- Establecer los contactos necesarios con el Gobierno de la Nación y el Gobierno de la Comunidad de Madrid para iniciar el procedimiento que declare Parque Nacional aquellas zonas de la Sierra de Guadarrama que por su singularidad reúnan los requisitos establecidos en el RD 1803/99, al amparo de lo previsto en la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de conservación de Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres“.

También por este motivo, no pueden dejarse fuera del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama esas masas forestales y formaciones vegetales que configuran el paisaje de esta sierra, y le confieren un excepcional valor ecológico, de primer orden en lo que se refiere a la conservación de especies protegidas.

El Decreto 4/2010, de 14 de enero, de la Junta de Castilla y León por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Espacio Natural «Sierra de Guadarrama» (Segovia y Ávila) incluye una definición de las Zonas de Uso Limitado.

Las Zonas de Uso Limitado de Cumbres son principalmente áreas de cumbres que destacan por su riqueza geológica, en la que se encuentran roquedos y formaciones periglaciares que constituyen elementos geológicos singulares y le confieren una elevada geodiversidad, en las que aparecen algunas manchas aisladas de tipo forestal, principalmente de pino silvestre adaptado a la mayor altitud, y predominan los pastizales de alta montaña, acompañados de matorrales supraforestales, estepas leñosas de altura y cascajares.

Para las Zonas de Uso Limitado de Interés Especial el citado Decreto dice: “Son un conjunto de áreas con valores de diferente naturaleza, principalmente áreas que ostentan hábitats de interés comunitario en excelente estado de conservación y zonas de elevada importancia para la conservación de especies de fauna protegidas como el águila imperial ibérica, la cigüeña negra o el buitre negro”.

Las Zonas de Uso Limitado Común comprenden un amplio gradiente altitudinal, desde 950 a 2.050 m., dominando en las amplias zonas de ladera serranas pero incluyendo también algunos terrenos en las áreas más elevadas y agrestes de la alta sierra. Las laderas están colonizadas por extensas masas forestales, principalmente pinares albares naturales, rebollares, encinares y enebrales, además de amplias repoblaciones de Pinus sylvestris, mientras en las zonas altas se establece una vegetación característica de la alta montaña en la que se alternan piornales serranos, cervunales, pastos vivaces con roquedos silíceos, gleras y canchales.

“Desde Comisiones Obreras y Centaurea celebramos que por fin, después de muchos años de demora injustificada, se haya iniciado el procedimiento para la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, pero pedimos a la Junta de Castilla y León que tenga la ambición de hacer un parque nacional verdaderamente representativo de los valiosos ecosistemas que ésta alberga”, han manifestado los responsables de estas organizaciones.

FIN DE COMUNICADO

Para más información, llamar a:

Carlos Bravo (Asociación Centaurea), al 616 921 669

Asociación Ecologista Centaurea Apdo. de Correos, 35 40400 El Espinar (Segovia)

http://www.centaurea-ae.org%20registro/ de Asociaciones de la Junta de Castilla y León: Nº 1.338

José A. López Murillo (Secretario de Medio Ambiente de CC.OO. Castilla y León), al 637 30 23 76

Carlos Tomás Rodríguez (Secretario de Medio Ambiente de CC.OO. Ávila), al 670 755 952