Este sitio en la red pretende ser un lugar de encuentro entre cuantos nos preocupamos por el futuro de los parajes más notables de la naturaleza. Creemos posible conseguir un desarrollo sostenible. De todo eso queremos hablar los abajo firmantes (*), y también acoger en estas páginas virtuales los comentarios y opiniones de los interesados en estas comarcas castellanas. Así es que, amigos y amigas, entren en este sitio y lean y escriban sobre sus preocupaciones y esperanzas.

viernes, 2 de diciembre de 2011

SEO/BirdLife solicita el cierre de las minas a cielo abierto en Red Natura 2000


Por su interés, reproducimos a continuación la nocicia aparecida en http://www.ecoticias.com/ el pasado 24 de Noviembre:


SEO/BirdLife ha solicitado este jueves el cierre de las minas a cielo abierto en Red Natura 2000 y ha pedido al Gobierno de España y a la comunidad de Castilla y León un cambio decidido en sus políticas ambientales y energéticas que fomente la conservación de espacios naturales de importancia.


La organización, en un comunicado recogido por Europa Press, se refiere así a la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TUE) en la que se condena a España por autorizar la explotación de minas a cielo abierto en la zona protegida del Alto Sil, en el noroeste de Castilla y León, sin evaluar su impacto medioambiental y en especies en peligro como el urogallo.
   SEO/BirdLife ha incidido en que "una vez más" se vuelve a poner de manifiesto la "larga lista" de incumplimientos de las Directivas Europeas en esta zona de alto valor natural de la provincia de León, declarada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA) y Reserva de la Biosfera, donde sobreviven, entre otras, las mejores poblaciones de urogallo de la Cordillera Cantábrica, tratándose ésta de una especie en peligro de extinción.

FINANCIACIÓN PÚBLICA


   El coordinador de Conservación de la organización, Juan Carlos Atienza, considera "inaceptable" seguir financiando con fondos públicos la extracción de carbón en minas a cielo abierto en zonas de alto valor ecológico, "debido a su gran impacto sobre la biodiversidad e ir en contra de las políticas de lucha contra el cambio climático".
   Además, Atienza solicita "una mayor inversión en políticas de desarrollo rural sostenible y promover en  las cuencas mineras desarrollos alternativos basados en un respeto al medio ambiente".
   SEO/BirdLife considera que proyectos como estas minas a cielo abierto dificultan la obtención de fondos europeos para la Red Natura 2000 que deben garantizar el futuro de estas zonas.
   Además, el colectivo ha destacado que no es la primera sentencia de la Comisión Europea en este sentido, por lo que solicita al Gobierno de España y a la comunidad de Castilla y León un cambio decidido en sus políticas ambientales y energéticas que fomente la conservación de espacios naturales de importancia, "valorando los mismos como productores de riqueza y bienestar para la sociedad y buscando fórmulas alternativas de desarrollo que no hipotequen estas áreas de alto valor para generaciones futuras".

Tamarón.

SOBRE ÁRBOLES MONUMENTALES Y LA PROTECCIÓN DE LOS ALTOS PINARES DE EL PAULAR


Réquiem tardío por el coloso del pinar de los Belgas

En una anterior entrada a este mismo blog (26 de abril de 2011), de la que se hizo eco el diario El País (24 de septiembre de 2011) y que después se ha publicado en la revista Quercus (310/diciembre de 2011), hablaba sobre el incierto futuro del monte Cabeza de Hierro o pinar de los Belgas, la espléndida masa forestal que constituye la más importante reserva de biodiversidad de la Comunidad de Madrid junto con el resto de montes que forman la cabecera del valle de Lozoya.
          El hecho de que 2011 haya sido declarado Año Internacional de los Bosques, por una parte, y por otra la noticia publicada hace no mucho por El País sobre las medidas de protección que se han adoptado para garantizar la supervivencia del tejo milenario del arroyo Valhondillo http://xurl.es/ozdae me sirven de pretexto para volver a insistir sobre el problema de la protección de estos montes, recordando de paso a otro árbol majestuoso por desgracia ya desaparecido. Era el ejemplar de pino silvestre (Pinus sylvestris) más viejo de todo el Guadarrama, un patriarca vegetal con una edad estimada cercana a los cinco siglos y que hasta hace apenas quince años todavía sobrevivía heroicamente, rodeado por pinos, robles y tejos de porte igualmente magnífico, en una ladera abrupta y recóndita de este gran monte que posee y explota de forma ejemplar la Sociedad Belga de los Pinares del Paular desde hace más de siglo y medio. Era también, muy posiblemente, el ejemplar más grande y longevo de toda España, superando a otros dos soberbios ejemplares que hoy se disputan este título, como son el pino de San Roque, que todavía vegeta en solitario y con buena salud en la pelada vertiente meridional de La Peñota, en Los Molinos (Madrid), y el pino del Rey, en Covaleda (Soria).
          Lamentablemente, este venerable ejemplar de pino estaba afectado por una grave pudrición en gran parte del fuste, lo que amenazaba seriamente su supervivencia a causa de la notable inclinación con la que había crecido. La copa, retorcida y deformada por siglos de nevadas y vendavales, se elevaba por encima de los veinticinco metros de altura, lo que unido a los seis metros de perímetro del tronco y a los más de dos metros y medio de diámetro de su cepa le daba a este árbol un aspecto verdaderamente ciclópeo, que contrastaba con el porte en apariencia casi diminuto de los grandes pinos de más de cien años de edad que crecen en las inmediaciones.
          Hace ya casi un cuarto de siglo, en septiembre de 1988, con la autorización y el apoyo de la dirección de la Sociedad Belga, que nos facilitó uno de los Land Rover de la guardería del pinar, un reducido grupo de amigos subimos hasta el emplazamiento de este pino para sellar y consolidar con mortero de cemento el interior de la base del tronco, muy afectada por la pudrición, y rellenar con el mismo material algunas de las grietas que lo afectaban. Para la ocasión cargamos con un saco de cemento y otro de arena, un rollo de soga gruesa, las herramientas necesarias y un cubo donde hacer la mezcla del mortero con el agua que recogimos de un arroyo cercano. Mi amigo Pepe Nicolás, ingeniero de Montes e impulsor de aquella iniciativa, realizó un reportaje gráfico de las operaciones, algunas de cuyas fotografías se incluyen en este artículo. Una de ellas tiene un especial valor testimonial, al aparecer el gigantesco ejemplar todavía en pie y con toda su altura, dando fe para la posteridad de sus espectaculares proporciones.

  Los árboles grandes y decrépitos, al igual que algunos venerables ancianos que regalan el fruto de su sabiduría antes de morir, rinden un postrero servicio a la biodiversidad al dar cobijo a las más variadas formas de vida en sus troncos huecos. Y esta función ecológica, que tiene lugar sobre todo en los bosques maduros y menos alterados por el hombre, la cumplía nuestro viejo pino desde hacía cientos de años al servir de refugio a distintas especies de aves y mamíferos. Tuvimos constancia de ello ya en un primer reconocimiento, cuando, al introducir la mano en el interior de una de las grandes oquedades del tronco, a casi tres metros de altura, encontré la pata trasera de un corzo joven completamente momificada, posiblemente escondida allí por un gato montés o por un gran búho real quién sabe cuántas generaciones antes.


  Pero nuestra ingenua pretensión de alargar la vida al coloso fue inútil. La existencia de los seres vivos está marcada inexorablemente por el paso del tiempo, por las condiciones ambientales del entorno y por el azar siempre cambiante de la naturaleza. Un azar que fue el responsable de que el pino naciera precisamente en este lugar y echara sus primeras raíces a finales del siglo XV, cuando estas tierras del valle de Lozoya aún pertenecían a Segovia, más o menos por la misma época en la que el arquitecto Juan Guas levantaba el bellísimo claustro gótico del vecino monasterio de El Paular por encargo de los Reyes Católicos. Un azar que le hizo sobrevivir a los grandes temporales de nieve que azotaron la sierra entre los siglos XV y XXVIII, en el período climático frío que los paleoclimatólogos han denominado como Pequeña Edad del Hielo; el mismo azar, en definitiva, que, sin sospecharlo nosotros, acabaría con su larga vida apenas ocho años después de nuestra visita.
          A comienzos de la tercera semana del mes de enero de 1996, un temporal como no recordaban los vecinos más viejos de los pueblos del Guadarrama, que duró tres días enteros, cubrió los puertos y las altas laderas de la sierra con una capa de nieve de tres a cinco metros de espesor. Las bajísimas temperaturas de los días siguientes mantuvieron las copas de los pinos más altos y añosos cargadas con cientos de kilos de nieve helada (los pinos más jóvenes y de menor altura quedaron literalmente sepultados), hasta que el día 28 volvieron las fuertes nevadas, pero esta vez acompañadas de vientos huracanados. Las derrotas, que es como tradicionalmente se conocen en el Guadarrama a los efectos devastadores del viento sobre los viejos pinares de la sierra, afectaron a miles de hectáreas de terreno en las altas laderas de los montes de Valsaín, El Espinar, Cercedilla, El Paular y Navafría. Millones de pinos se troncharon por la mitad como simples cerillas, o cayeron arrancados de raíz por la fuerza del viento y el enorme peso de la nieve acumulada en sus copas. Fue un verdadero desastre forestal cuyos efectos se pueden apreciar todavía hoy en las partes más altas y abruptas de los pinares, allí donde no fue posible retirar, ni siquiera con recuas de mulas, los restos de las decenas de miles de pinos partidos en dos o arrancados de cuajo, que allí siguen descomponiéndose al ritmo pausado que impone la naturaleza.
          Nuestro enorme ejemplar de pino, que había sobrevivido a infinidad de temporales a lo largo de su vida centenaria y que en sus últimos tiempos había resistido, ya muy viejo y debilitado, a las copiosísimas nevadas del invierno de 1972 y al gran huracán de diciembre de 1980, que arrancó de cuajo uno de los pilares del repetidor de televisión de la cumbre de las Guarramillas y derribó parte de la vieja chimenea de la serrería de la Sociedad Belga, esta vez sucumbió a la fuerza combinada de la nieve y el viento, desencadenada con una intensidad tal como no recordaban los lugareños más ancianos ni las crónicas forestales más antiguas. La caída del gigante cargado de nieve debió ser un espectáculo sobrecogedor que rasgó con gran estrépito el silencio del bosque. Nadie fue testigo de ella.
          En el verano de 2010, preocupado por la inevitable y cada vez más cercana desaparición de los restos del árbol, Pepe volvió al lugar provisto de una cuerda y una cinta métrica y midió escrupulosamente las dimensiones del fuste para dejar constancia de su tamaño en los anales y memorias de la ciencia forestal. Y no contento con ello, en noviembre de 2011 me propuso volver a subir para intentar extraer un testigo de la madera muerta con una barrena de Pressler, operación que de haberse podido realizar satisfactoriamente (no encontramos ninguna parte del tronco sin pudrición) nos habría permitido hacer una estimación más aproximada de la edad que tenía el árbol en el momento de su muerte
          Yo no había vuelto por allí desde aquella lejana fecha de 1988, y cuando llegamos al apartado paraje no pude evitar que me embargara una profunda sensación de tristeza. Allí estaba, tendido sobre la ladera, el enorme tronco muerto del patriarca de los pinos del Guadarrama y de toda España, cubierto de musgo en su base y blanqueado por el sol y los hielos como la osamenta antediluviana de un megaterio. A pesar de su tamaño y su espectacularidad era prácticamente desconocido por excursionistas, botánicos y la mayoría de técnicos de la administración forestal de la Comunidad de Madrid, y por ello nunca tuvo una denominación popular, al contrario que otros célebres ejemplares de su misma especie y similar tamaño, como fueron el pino Golondrino y el gigantesco pino de la Bota, que sobrevivieron en los vecinos pinares de Valsaín hasta los años treinta del siglo pasado. Por esta misma razón tampoco llegó a figurar en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid, vigente desde 1992, y posiblemente ni falta que hizo. Con estas líneas que aquí le dedicamos, queremos dejar memoria de su existencia una vez que desaparezcan sus restos.


La máxima protección para los altos pinares de El Paular

          Sé que quien lea estas líneas echará en falta, como complemento a la historia del gran árbol, alguna información sobre su ubicación. Pero como comparto plenamente la filosofía del “Decálogo ético para la visita y conservación de los árboles y bosques monumentales silvestres”, que elaboró hace ya tiempo un grupo de naturalistas e intelectuales reunidos en la Asociación de Amigos del Tejo http://xurl.es/7pf3j, omitiré deliberadamente cualquier tipo de información que pueda servir para localizar este paraje.
          Y me justifico: el legítimo interés de los ciudadanos por conocer los lugares más raros, apartados y valiosos de nuestra geografía ha convertido a la naturaleza más agreste y solitaria en un artículo de consumo sujeto a las implacables leyes del mercado. Las facilidades que hoy día dan Internet y los modernos dispositivos GPS para divulgar la localización de estos enclaves los expone al acoso turístico más despiadado, con todos los riesgos que ello implica. Y en la sierra de Guadarrama, el ejemplo más significativo de este tipo de problemas lo encontramos en el ya mencionado tejo del arroyo Valhondillo (y no Barondillo, como repetida y erróneamente se transcribe este topónimo en guías, artículos de prensa e incluso en la cartografía más habitual).
          Para quien no haya oído hablar de este árbol, habrá que explicar que es un verdadero monumento viviente casi dos veces milenario, considerado por algunos botánicos como el árbol más viejo de la península Ibérica. Se calcula que debió nacer hacia el siglo III o IV de nuestra era, en la última época de la Hispania romana. Creció con lozanía durante más de mil años, mientras a sus pies se sucedían hechos históricos tales como la invasión visigoda, la ocupación musulmana del valle de Lozoya, la repoblación cristiana de las aldeas de Rascafría, Oteruelo, Alameda y Pinilla, y la fundación de la vecina cartuja de El Paular. Su lento declive y la pudrición de su madera se pudieron iniciar hace ya más de tres siglos, cuando en sus inmediaciones se construía el bellísimo puente de piedra de la Angostura para que el rey Felipe V cruzara el Lozoya con comodidad. Hoy, en pleno siglo XXI, con su tronco de casi diez metros de perímetro ya completamente ahuecado, todavía se aferra tenazmente a la vida junto a unas decenas de vetustos ejemplares de la misma especie (Taxus baccata), en un paraje hasta no hace mucho tiempo desconocido y recóndito situado en el monte de La Cinta, en las vertientes septentrionales de la Cuerda Larga. En la foto que sigue, aparece con su fuste carcomido y sus formas fantasmagóricas junto a uno de sus guardianes, el biólogo del Parque Natural de Peñalara, José Luis Izquierdo.


          Curiosamente, podríamos decir con toda propiedad que este árbol venerable es segoviano de pura cepa, a pesar de estar situado en territorio de la Comunidad de Madrid. Y es que el monte de La Cinta, que se extiende por las altas vertientes de Peñalara y las Cabezas de Hierro formando una estrecha y elevada franja de pinar que orla por su parte superior a una gran parte del pinar de los Belgas –de ahí su nombre de cinta–, constituye el último testimonio patrimonial del antiguo dominio segoviano sobre las tierras del valle de Lozoya, al pertenecer todavía hoy a la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, la vieja institución medieval que repobló los territorios allende sierra a finales del siglo XII. Esto quiere decir que la vieja ciudad castellana es, sobre el papel, la propietaria del que posiblemente sea el árbol más longevo y valioso de la península Ibérica, y lo es desde hace más de ochocientos años. Por ello, haciendo alarde de la autoridad moral –ya que no legal– que le otorga esta circunstancia histórica, Segovia tiene la obligación de sumarse a los que reclamamos un mayor grado de protección para este patriarca vegetal ante las nuevas amenazas a las que se está viendo sometido.
          En los últimos años, el gran tejo del monte de La Cinta ha acaparado la atención de los medios de comunicación y ha sido objeto de frecuentes referencias en todas las guías de senderismo dedicadas a la sierra de Guadarrama y en los innumerables blogs que tratan sobre temas de naturaleza y ecoturismo. Su fama está ya tan extendida que son varias las empresas de turismo rural que ofertan visitas al apartado enclave donde estos viejos árboles sobreviven de forma más o menos precaria. 
          Esta afluencia incontrolada de grupos de excursionistas, cada vez más numerosos y muy poco conscientes de la fragilidad de estos árboles monumentales, está teniendo consecuencias muy perjudiciales, como son la compactación del suelo bajo su extensa copa por el pisoteo continuo, el descalce de las raíces y la rotura de ramas por el peso de algunas personas irresponsables que trepan a ellos para fotografiarse, efectos que pueden acabar con la vida de los ejemplares más viejos y enfermos en unos pocos años. La prueba más explícita de ello es la fotografía que publicó El País en el artículo citado anteriormente, en la que un grupo de niños todavía inocentes aparece en el interior del tronco del gran tejo milenario mientras son fotografiados probablemente por su padre, el supuesto responsable de su educación cívica, que dispara su cámara encaramado en las ramas. La imagen habla por sí misma y sobran los comentarios.
          Hace no mucho tiempo, la dirección del Parque Natural de Peñalara ha rodeado parcialmente a este árbol con un muro de piedra para impedir el acceso al tentador y fotogénico abrigo que ofrece su tronco hueco y evitar el pisoteo del terreno sobre el que vegeta, una medida inaplazable aunque discutible para los que consideramos más conveniente que se limite el número de visitantes y se prohíba el acceso directo a la mayor parte del enclave para salvaguardar la integridad del resto de los ejemplares. Así lo solicitamos en las alegaciones al Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Sierra de Guadarrama, que presentamos en su día en la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.
          En cuanto al otro protagonista de nuestra historia, el coloso del pinar de los Belgas, está claro que ya nadie puede causarle daño pues su tronco derribado y muerto se descompone lentamente desde hace quince años, dejando todavía constancia de su descomunal tamaño. Pero una afluencia masiva de excursionistas sí podría afectar seriamente al resto de árboles monumentales que lo rodean, como los dos tejos moribundos –uno de ellos milenario– que desde unos pocos metros de distancia, ladera arriba, parecen velar solemnemente los restos de su viejo compañero de tantos siglos, o los rodales de enormes robles que salpican esta ladera entre la masa abierta del pinar. Un gran nido de buitres negros, emplazado a unos escasos cientos metros sobre la copa de un pino centenario, preside este severo e imponente enclave de naturaleza arcaica y salvaje, uno de los últimos que van quedando en la sierra de Guadarrama.


          Ni los tejos monumentales del monte de La Cinta, ni los vetustos ejemplares del pinar de los Belgas gozan actualmente de unos niveles de protección adecuados a los irreemplazables valores que guardan. Todos ellos están situados dentro de la Zona Periférica de Protección (ZPP) del Parque Natural de Peñalara, y quedan incluidos en la Zona de Conservación y Mantenimiento de los Usos Tradicionales (ZCMUT) del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la Sierra de Guadarrama, en donde no se contempla la posibilidad de que los enclaves donde se refugian estas valiosas y amenazadas muestras de vegetación relicta queden preservados permanentemente de la afluencia humana masiva, como sí lo están, dentro de las cercanas Zonas de Reserva (ZR), las igualmente frágiles lagunas, charcas y turberas de origen glaciar del entorno de la cumbre de Peñalara.
          Sin embargo, con la nueva Ley de Parques Nacionales en la mano sería muy factible poner fin a este agravio comparativo, sobre todo en el caso absurdo de los tejos milenarios de Valhondillo, que se quedan fuera de la Zona de Máxima Protección (ZMP) por unos escasos cientos de metros, sin que les haya servido para nada esa condición de patriarcas forestales de la península Ibérica que ostentan algunos de ellos. El emplazamiento de la mayor parte de estos árboles en laderas situadas por encima de los 1.600 metros de altitud posibilitaría su inclusión en el proyectado parque nacional junto con la totalidad de lo que en términos dasocráticos se conoce como “cuarteles de protección”, es decir, estas mismas zonas más elevadas de los pinares de la cabecera del valle de Lozoya, que suelen quedar excluidas de los aprovechamientos forestales por sus funciones de conservación.  
          Sobre la necesidad de la inclusión de los altos pinares en el mal concebido y peor denominado Parque Nacional de las Cumbres de la Sierra de Guadarrama ya nos hemos pronunciado anteriormente. La última vez que lo hicimos fue a través de un manifiesto redactado por un equipo de expertos encabezados por el catedrático de Geografía Física Eduardo Martínez de Pisón, que fue presentado en el salón de actos de la Fundación Caja Madrid en marzo de 2011 http://xurl.es/6b4g1. En este documento se solicitó a las administraciones competentes que introdujeran en el proyecto definitivo un conjunto de ampliaciones del ámbito territorial propuesto como parque nacional, entre las que figuran los cuarteles de protección de los pinares de Valsaín, cuya inclusión en el ámbito del futuro espacio protegido fue ofrecida en su día por la que fue ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Para no tensar demasiado la cuerda de nuestras exigencias en un momento en el que el proceso de declaración del parque estaba a punto de irse a pique a causa de las reticencias de unos y otros, se decidió presentar una propuesta de mínimos y no incluir, de momento, estas mismas zonas altas de los pinares de El Paular, en su mayor parte de propiedad privada.


Sin embargo, esta omisión voluntaria no presupone la renuncia de los firmantes a la futura inclusión de estos bosques en el que ya se ha convertido, antes incluso de su declaración, en el espacio natural protegido más controvertido y peleado de la historia del conservacionismo en nuestro país. La nueva Ley de Parques Nacionales aprobada en 2007 declara expresamente «de interés general del Estado» –en su anterior redacción se empleaba el término “Nación”– la conservación de los valores naturales y culturales de estos espacios protegidos «ya sea por la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora o su fauna». Y aunque según esta misma ley son hoy las comunidades autónomas las encargadas de proponer al gobierno central los territorios que han de formar parte de todo parque nacional en proyecto, queremos recordar aquí a todas y cada una de las administraciones competentes que, además de los graves pero un tanto etéreos problemas que suponen el incremento de la  prima de riesgo y los intereses de la deuda soberana, no puede haber nada que justifique más el interés general de la Nación –aquí el término “Estado” resulta demasiado aséptico– que la máxima protección de unos árboles monumentales que han contemplado el devenir de la historia de España desde sus más remotos orígenes, y que son parte fundamental de nuestro patrimonio natural y cultural más querido. Esperemos que tomen cumplida nota de ello para el futuro, aún en el caso, más que probable, de que para entonces el Ministerio de Medio Ambiente haya sido ya sacrificado en aras de la tranquilidad de los mercados.

                                                                                                 Madrid, diciembre de 2011

                                                                             
Texto: Julio Vías
Fotografías: José Nicolás y Julio Vías


jueves, 1 de diciembre de 2011

Montañas dibujadas


Reproducimos a continuación el artículo de Antonio Sáenz de Miera publicado en ABC el lunes 28 de Noviembre:

No es la primera vez que escribo de Eduardo Martínez de Pisón y me alegra saber que tendré que seguir haciéndolo porque, tras su jubilación como profesor de la Autónoma, ha iniciado probablemente la etapa más brillante y creativa de su vida intelectual. Está en todas los lugares en las que debe de estar un geógrafo ilustre y preocupado: en los volcanes, en las montañas, en el territorio social y científico y, sobre todo, en aquellos puntos de observación y vigilancia para la protección de la naturaleza y el paisaje que requieren de su autoridad y sus criterios. En esta ocasión le podemos «descubrir» como un gran dibujante, faceta que algunos ya conocíamos pero que hasta ahora no había sido objeto de una publicación. Martínez de Pisón dibuja montañas siguiendo un movimiento consolidado principalmente a lo largo de los siglos XVIII y XIX como nos lo explica y detalla, con una erudición asombrosa, en la introducción de su nuevo libro «Montañas Dibujadas» publicado por Desnivel en una bellísima edición. Martínez de Pisón lleva al papel, con el lápiz o la plumilla, los numerosos paisajes que ha conocido a lo largo de su vida. Este ha sido un magnífico recurso para el ejercicio de su profesión de geógrafo, pero es más que evidente que ha sido sobre todo un placer. Recurso profesional y afición personal que ahora, afortunadamente, podemos conocer y disfrutar los lectores de su obra. Aquí tenemos a Martínez de Pisón en estado puro. En sus dibujos o en sus viñetas podemos ver su amor por la naturaleza, su rigor, su delicadeza, sus conocimientos y su sensibilidad. Y, claro está, su arte. No es verdad, como dice, que lo que el ha dibujado esté al alcance de cualquiera. La realidad es que este nuevo libro suyo solo podía ser de él. Lo vemos en la portada: Montañas Dibujadas por Eduardo Martínez de Pisón.

Antonio Sáenz de Miera.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Aprobado un Real Decreto que regula la alimentación de determinadas especies de la fauna silvestre

España alberga las poblaciones más importantes de rapaces necrófagas de Europa

11/11/2011 (Fuente MARM)

Tiene como objetivo contribuir a la aplicación del Reglamento de la UE sobre subproductos animales no destinados a consumo humano, que amplía las posibilidades de alimentación de las especies necrófagas de una forma más compatible con sus requerimientos ecológicos

Se logra así un avance muy importante al proporcionar alimentación natural de forma suficiente a distintas especies de fauna necrófaga amenazada como el quebrantahuesos, el buitre negro, el alimoche o el oso pardo, contribuyendo a mejorar su estado de conservación

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un Real Decreto por el que se regula la alimentación de determinadas especies de fauna silvestre con subproductos animales no destinados a consumo humano. Con esta nueva normativa, de gran importancia ya que España alberga las poblaciones más importantes de rapaces necrófagas de Europa, se logra un avance muy importante al proporcionar alimentación natural de forma suficiente a distintas especies de fauna necrófaga amenazada como el quebrantahuesos, el buitre negro, el alimoche o el oso pardo, contribuyendo a mejorar su estado de conservación, en consonancia con las políticas de protección de la biodiversidad y la sanidad animal.

Asimismo, se adapta el régimen jurídico nacional al reciente nuevo marco normativo de la Unión Europea en relación a la utilización de subproductos animales no aptos para consumo humano, en cuya elaboración y discusión participó de una manera muy activa tanto la administración española como diferentes organizaciones no gubernamentales.

El Real Decreto expone el procedimiento de aplicación de las excepciones a la retirada y recogida de los subproductos para los casos de alimentación de especies necrófagas, abriendo nuevas posibilidades que permiten la utilización de cadáveres de animales en condiciones naturales y adecuadas desde el punto de vista sanitario y ecológico.

En concreto, existen dos posibilidades de alimentación de las especies necrófagas: una, la ya aplicada, en muladares o comederos vallados que podrá seguir funcionando como hasta ahora y la segunda, y novedosa, fuera de recintos vallados en las denominadas Zonas de protección para la alimentación de especies necrófagas que habrán de ser designadas por las Comunidades Autónomas.

En esas zonas se incluyen explotaciones ganaderas o cinegéticas no sometidas a aprovechamiento intensivo, en las que no sería necesario recoger los cadáveres siempre que se destinen a la alimentación de especies necrófagas y se cumplan una serie de requisitos técnicos –localización y requerimientos tróficos- y sanitarios –seguimiento sanitario y análisis de encefalopatías espongiformes transmisibles a determinados animales de las especies bovina, ovina y caprina.

El pasado 13 de julio se aprobó por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente el documento “Directrices técnicas para la gestión de la alimentación de las especies necrófagas en España”, complementario a este Real Decreto, que colaborará en la aplicación practica del mismo, armonizando los criterios de la alimentación de las necrófagas de modo que se realice de la forma mas eficaz y con la mejor base cientifica.

Las aves carroñeras y otras especies necrófagas podrán volver a alimentarse de animales muertos

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS)

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes un Real Decreto que regula la alimentación de determinadas especies de fauna silvestre con subproductos animales no destinados a consumo humano, lo que quiere decir que los buitres, alimoches o los osos pardos podrán volver a alimentarse de animales muertos.

El Real Decreto contribuirá a la aplicación del Reglamento comunitario que amplía las posibilidades de alimentación de las especies necrófagas de una forma más compatible con sus requerimientos ecológicos.

Con esta normativa "de gran importancia" para España, que alberga algunas de las poblaciones más importantes de rapaces necrófagas de toda Europa, se logra un avance que el Gobierno califica de "muy importante" porque proporciona alimentación natural de forma suficiente a distintas especies de fauna necrófaga amenazada como el quebrantahuesos, el buitre negro, el alimoche o el oso pardo.

De este modo, se contribuye a mejorar su estado de conservación, en consonancia con las políticas de protección de la biodiversidad y la sanidad animal.

Por otro lado, el Real Decreto adapta el régimen jurídico nacional al nuevo marco normativo de la Unión Europea en relación con la utilización de subproductos animales no aptos para consumo humano, en cuya elaboración y discusión participaron de una manera muy activa, tanto la Administración española, como diferentes organizaciones no gubernamentales.

Además, expone el procedimiento de aplicación de las excepciones a la retirada y recogida de los subproductos para los casos de alimentación de especies necrófagas, abriendo nuevas posibilidades que permiten la utilización de cadáveres de animales en condiciones naturales y adecuadas desde el punto de vista sanitario y ecológico.

Las especies necrófagas tienen dos opciones para alimentarse, en muladares o comedores vallados, que podrán seguir funcionando como hasta ahora y la segunda y nueva en este Real Decreto, que son zonas fuera de los recintos vallados de las zonas de protección para la alimentación de especies necrófagas que habrán de ser designadas por las comunidades autónomas.

Dichas zonas incluyen las explotaciones ganaderas o cinegéticas que no estén sometidas a aprovechamiento intensivo. En ellas no sería necesario recoger los cadáveres "siempre que" se destinen a la alimentación de estas especies y se cumpla una serie de requisitos técnicos y sanitarios (como el seguimiento sanitario y análisis de encefalopatías espongiformes transmisibles a determinados animales de las especies bovina, ovina y caprina.

El pasado 13 de julio la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprobó el documento 'Directrices técnicas para la gestión de la alimentación de las especies necrófagas en España', complementario a este Real Decreto, que colaborará en la aplicación práctica del mismo, armonizando los criterios de la alimentación de las necrófagas de modo que se realice de la forma más eficaz y con la mejor base científica.
http://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-aves-carroneras-podran-volver-alimentarse-animales-muertos-20111111152519.html

http://www.marm.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies-amenazadas/Directrices_T%C3%A9cnicas_para_la_gesti%C3%B3n_de_la_alimentaci%C3%B3n_de_especies_necr%C3%B3fagas_tcm7-171822.pdf

viernes, 21 de octubre de 2011

LA TRAVESÍA DEL PUERTO DE SOMOSIERRA CON EL REBAÑO DE JESÚS GARZÓN


En pleno siglo XXI, hablar de cañadas y pastores trashumantes o insistir sobre la necesidad de seguir usando las vías pecuarias para asegurar su conservación puede parecer algo así como cantar alabanzas al Paleolítico inferior. Sin embargo, no somos pocos los que pensamos que la trashumancia tiene futuro y que los pastores, hasta que llegue ese incierto mañana, deberían estar protegidos como lo está en muchos lugares el lobo, su ancestral enemigo.
Plenamente conscientes de todo ello, el pasado 15 de octubre un pequeño grupo de amigos acudimos a la localidad segoviana de Cerezo de Arriba en respuesta a la petición de ayuda que nos había hecho pocos días antes nuestro amigo Jesús (Suso) Garzón. Quería que le echáramos una mano durante un par de días en la complicada tarea de atravesar el puerto de Somosierra con el rebaño que está conduciendo hasta Madrid, una gran piara de cerca de un millar de ovejas churras y entrefinas propiedad de dos ganaderos de Zarzalejo, Javier y Adolfo Soriano, que han pasado el verano con su ganado en las majadas de la sierra de Cameros y que partieron de la localidad riojana de Brieva el día de San Miguel (29 de septiembre). Desde entonces han cruzado el puerto de Piqueras, han bajado por la Cañada Real Soriana Occidental, y han atravesando parte de las provincias de Soria y Segovia hasta la confluencia de esta vía pecuaria con la Cañada Real Segoviana. El 30 de octubre, antes de llegar a su destino, cruzarán el centro de Madrid por la calle de Alcalá, junto a otras cuatro mil ovejas procedentes de Extremadura, sesenta vacas tudancas y avileñas traídas desde Cantabria y la sierra de Gredos, y cientos de pastores leoneses, burgaleses y cántabros, todos venidos por carretera para participar en la XVIII Fiesta de la Trashumancia, que organiza todos los años la Asociación Trashumancia y Naturaleza, fundada por Suso hace cerca de quince años, y el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino.
 Hablar de la conservación de la naturaleza en España a lo largo de los últimos cuarenta años es hablar de Suso Garzón. Naturalista de vocación, autor de varios trabajos pioneros sobre la fauna ibérica, colaborador y amigo de biólogos y naturalistas ya míticos, como José Antonio Valverde, Javier Castroviejo y Félix Rodríguez de la Fuente, su incipiente fama creció como la espuma cuando en 1974 emprendió en solitario una dura batalla contra el ICONA, la industria papelera, y los terratenientes y alcaldes de varios municipios cacereños en su intento de salvar Monfragüe. Este enclave natural, por entonces casi desconocido, estaba a punto de desaparecer por completo bajo la acción de las excavadoras que arrasaban sus laderas para repoblarlas con eucaliptos. Arrendando él mismo las fincas con dinero que tuvo que buscar hasta debajo de las piedras, y consiguiendo apoyos dentro y fuera de España procedentes del mundo científico y conservacionista, al final pudo detener el desastre y conseguir que Monfragüe fuera declarado parque natural en 1979. De lo visionario y providencial de su campaña de protección puede hoy dar fe el hecho de que este espacio natural haya sido declarado como parque nacional en marzo de 2007.
En 1984 Suso Garzón fue nombrado Director General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, pero su carácter rebelde y poco acomodaticio con la hipocresía de la política le hizo presentar su dimisión en 1987, al considerarse maniatado en su intento de cambiar las cosas de una vez por todas en la gestión de la naturaleza en la región.
En 1992 fundó la Asociación Concejo de la Mesta y en 1997 la Asociación Trashumancia y Naturaleza http://www.pastos.org/index.htm, ambas con el fin de salvaguardar la espléndida biodiversidad ibérica mediante la recuperación de la trashumancia tradicional del ganado por estos verdaderos corredores ecológicos que son las cañadas. Desde entonces ha hecho circular por las principales vías pecuarias del país, entre las dehesas extremeñas y la cordillera Cantábrica, a miles y miles de cabezas de ganado merino, cabras retintas, vacas moruchas y avileñas, caballerías, mastines y pastores. En 2007 organizó en La Granja (Segovia) el que fue sin duda uno de sus proyectos más arriesgados y a la vez más apasionantes: el Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes, para el que trajo a España a mas de doscientos pastores nómadas de treinta y ocho países y cincuenta tribus de América, Asia y África.  

 


Es fácil comprender que con esta vida tan ajetreada e itinerante a Suso se le presenten a menudo peliagudas complicaciones de tipo logístico, y en esta ocasión no hemos dudado ni siquiera un segundo en prestarle toda nuestra ayuda en la travesía del Guadarrama.

Para él, para los pastores y para el rebaño se ha terminado ya la relativa tranquilidad de la Cañada Soriana Occidental, y ahora, en su camino por la Real Segoviana, se tienen que enfrentar a otro tipo de dificultades, como son los grandes obstáculos que constituyen la autovía A-1 y el sinfín de vías de servicio, viaductos, puentes y pasos subterráneos que entre todos tenemos que atravesar, nada menos que arreando un rebaño de un millar de ovejas. 














Partimos de la localidad de Cerezo de Arriba, hasta donde anoche tuvo que desplazarse el rebaño en busca de agua. Enseguida cruzamos la autovía bajo un viaducto y poco después pasamos por la linde del soberbio encinar de Cerezo de Abajo para proseguir, ya atravesando eriales, hasta la Venta Juanilla, en donde se inicia la subida al puerto de Somosierra. Traspasada la antigua Cerca de la Cava, entraremos ya en la provincia de Madrid, en cuyos confines, en la localidad de Santa María de la Alameda, es donde las ovejas pasarán el invierno.



Por el camino, Manuel Crespo y José María Boltrán, los dos expertos pastores que trae Suso a cargo del rebaño, nos van contando las peripecias que han pasado durante las dos semanas de viaje transcurridas desde su partida de la sierra de Cameros. No han tenido problemas con los lobos, porque cada noche rodean el gran redil donde descansa el ganado con los hilos del pastor eléctrico, pero sí se han visto apurados por la falta de agua y de buenos pastos. A causa del seco y contumaz verano, que parece que quiere alargarse hasta principios de noviembre, la hierba no ha rebrotado este otoño, en especial los majadales, que por esta época suelen producir un pasto fino y nutritivo compuesto por una mezcla de leguminosas muy apreciadas por el ganado. A lo largo de la cañada apenas se puede aprovechar la «grana», es decir las semillas de las distintas hierbas que quedan en el suelo, y las rastrojeras de cereal. No es raro, pues, que las ovejas vengan menguadas de peso y se hayan perdido muchos corderos.


  
 Pero los dos pastores y el ganadero Javier Soriano se quejan sobre todo de la dificultad de encontrar agua para que abreve el ganado. A pesar de la primavera tan lluviosa que hemos disfrutado, muchos de los arroyos, fuentes y manantiales que se utilizan desde siempre, al paso por la cañada, se han secado este año por el prolongado estiaje de un otoño inusualmente cálido y seco. En su búsqueda de agua, nuestros pastores a menudo se tienen que apartar a no poca distancia de su camino, o deben pedir permiso para meter las ovejas en algunas fincas privadas que tengan abrevaderos.

Allá por donde pasan, encuentran la solidaridad
de las gentes de los pueblos, y más cuando se dice que el destino de las ovejas es, nada menos, que el centro de Madrid.  Así, cuando coronamos el puerto, Suso, Javier, Manuel y José María se encuentran con la grata sorpresa de poder apriscar el rebaño en los corrales que les presta un ganadero de Somosierra. No en vano, este pueblo ha vivido del pastoreo durante siglos, y todos sus vecinos miran con simpatía tanto al rebaño que inunda las calles como a los pastores. Al final de la dura jornada, nuestros amigos se ahorran el trabajo de levantar el redil y colocar el pastor eléctrico que utilizan para mantener alejados a los lobos.

Pasada la noche, muy de madrugada, la temperatura ha bajado a 4º C. pero no hay ninguna señal que anuncie la lluvia. Manuel ha dormido junto al rebaño, en el remolque enganchado al Land Rover donde transportan los avíos. A José María le tocaba ayer su turno de ducha y afeitado, por lo que ha pasado la noche en una habitación del hostal del puerto de Somosierra. Por su parte, Suso tuvo que marcharse ayer a última hora para atender a otro rebaño de los varios que trashuman a su cargo por esta época. Le volveremos a ver el día 27 de octubre, tres días antes del paso de las ovejas por Madrid, en el Seminario sobre la trashumancia del siglo XXI que va a celebrarse en el Ministerio de Medio Ambiente, y en el que hablará, cómo no, de rebaños y cañadas.



Al amanecer, el rebaño está impaciente por seguir el camino, obedeciendo al instinto de la migración que lleva marcado en los genes. Se abre el aprisco y la marea de blancos vellones se pone en marcha por las calles de Somosierra entre el ensordecedor bullicio de centenares de esquilas y el balido de mil ovejas. Detengo un momento el Land Rover para preguntarle a un anciano, que se asoma al umbral de su casa, por dónde puedo encontrar el paso que cruza bajo una carretera a la salida del pueblo. Me lo explica, y aprovecha para describirme, con nostalgia, cómo hace apenas medio siglo en otoño pasaban cada día por delante de su puerta tres o cuatro grandes rebaños trashumando hacia el Valle de Alcudia, y asegurarme al final que si se lo permitieran las piernas nos acompañaría de buena gana. Mientras habla, el brillo que se enciende en sus ojos me delata al pastor trashumante que fue de joven.



Atravesando por enésima vez un tramo de carretera por un paso subterráneo, seguimos la cañada y al poco tiempo nos internamos, por fin, en la dehesa de Robregordo, cuyo paisaje casi virgiliano de grandes acebos creciendo entre arroyos y praderas supone un respiro pasajero entre tanto desatino de hormigón. Al fondo, entre calimas más propias de agosto, ya se vislumbra la ciudad de Madrid...


Texto y fotografías: Julio Vías


martes, 11 de octubre de 2011

SOBRE LOS «MACHOS» SEGOVIANOS QUE UTILIZA LA COMUNIDAD DE MADRID EN EL MONTE DE AGUIRRE


   
Tengo que reconocer que el enigmático y un tanto morboso encabezamiento de esta entrada tiene su intención. Y ésta no es otra que servir de reclamo, al estilo de los sensacionalistas titulares de la prensa amarilla, para los escasos internautas que entran en este blog rebotados desde Twitter. Todo sea por la causa del Guadarrama.
     Para los que no conocen muy bien la sierra esto del monte o pinar “de Aguirre” puede dar lugar a una cierta confusión. Sin embargo, en esta ocasión el asunto nada tiene que ver con la presidenta de la Comunidad de Madrid, aunque el monte en cuestión dependa de ella en última instancia. Es más, yo apostaría a que la señora Aguirre, visto su desinterés por la conservación de la naturaleza de la región, no tiene la más mínima noticia de la existencia de esta espléndida masa forestal, que cubre extensamente una gran parte de la vertiente meridional de la Najarra, en los términos municipales de Miraflores de la Sierra y Soto del Real.
     Y dicho esto, ahora hay que aclarar que el nombre popular de este pinar, como también la denominación con la que figura en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de la Comunidad de Madrid, «Perímetro de Aguirre», sencillamente tienen su origen en el apellido del ingeniero de montes responsable de su plantación: Joaquín Aguirre e Hidalgo de Quintana, que en las primeras décadas del siglo XX repobló con una estudiada y equilibrada mezcla de pinos resineros, laricios y silvestres las entonces peladas laderas de la solana de la Najarra. Hoy, además de los miles de añosos y aromáticos pinos que crecen en el monte, un sencillo monumento erigido por sus amigos, entre los que figuraba el abuelo del autor de estas líneas, recuerda a este olvidado personaje en las afueras de Miraflores.


    Todo esto viene a cuento de las cortas de limpieza y aclareo que la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid está realizando desde hace meses en este monte y en otros cercanos, en las que se están empleando “machos”, es decir, fuertes mulos romos uncidos por parejas que llevan a cabo las pesadas labores de arrastre de los pinos apeados, junto a los habituales y enormes tractores comúnmente denominados “skidder”, mucho más agresivos con el medio ambiente.




     El pasado 3 de octubre recordaba aquí mismo los destrozos causados hace año y medio por la misma Consejería de Medio Ambiente, cuando José Lara Zabía, Jefe del Área de Conservación de Flora y Fauna Silvestre, abrió una pista forestal en una ladera muy cercana con el fin de sacar las cabras monteses capturadas en las trampas colocadas en el vecino monte del Hueco de San Blas. Ahora, a propósito de las mulas que reclamaba en aquella ocasión para solucionar el problema del transporte de las cabras, no puedo menos que “dar la de arena” y reconocer el acierto del Jefe del Plan Forestal de la Comunidad de Madrid, el ingeniero de Montes Pablo Sanjuanbenito, que no sólo recurre a los métodos de saca tradicionales de tracción animal, como complemento a la tracción mecánica con maquinaria pesada, sino que también hace gala de ello ante los paseantes que frecuentan el pinar, como demuestra algún pequeño cartel explicativo que se ha colocado en la zona de los trabajos. Ya se sabe, según el dicho antiguo, “la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo…”

    
 Es todo un espectáculo ver trabajar a esos magníficos y dóciles mulos, que han sido traídos desde los montes segovianos de El Espinar hasta el pinar de Aguirre para demostrarnos que las cosas se pueden hacer de una forma mucho más sosegada y respetuosa con la naturaleza. Al contrario que las multitudes de ciclistas de abigarrada indumentaria que inundan los caminos del pinar, los machos segovianos devuelven al monte ese toque de sobriedad que le es propio, y contribuyen a recuperar y a poner de relieve la identidad cultural e histórica del Guadarrama, tan desdibujada desde hace décadas.   

 
      
 Texto y fotografías: Julio Vías           

                                                                                        

lunes, 3 de octubre de 2011

Pista de las cabras


LOS INDECOROSOS RESTOS DEL DESTROZO PERPETRADO HACE AÑO Y MEDIO EN EL CORAZÓN DEL PARQUE REGIONAL DE LA CUENCA ALTA DEL MANZANARES

Hace ya año y medio, el martes 27 de abril de 2010, denunciábamos en este mismo blog los destrozos causados en la vertiente meridional de la Najarra por la apertura de una pista forestal para acceder a las jaulas-trampa colocadas con el fin de capturar cabras monteses, cuya superpoblación constituye un serio problema en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Con ello, el responsable directo de tal despropósito, José Lara Zabía, jefe del Área de Conservación de Flora y Fauna Silvestre de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, ingeniero de montes y empedernido cazador, nos devolvió de golpe y porrazo a los años setenta del pasado siglo, a aquellos tiempos en los que el ICONA aterrazaba laderas enteras con excavadoras para repoblarlas con pinos, y en los que se ignoraba olímpicamente cualquier consideración encaminada a conservar los valores geomorfológicos o paisajísticos de las montañas españolas.
Al igual que se hacía en aquella época, en esta actuación se han vuelto a emplear únicamente criterios cinegéticos de tipo productivista, pasando por alto la existencia en la zona de otras especies de fauna muy sensibles a la presencia humana, como la pareja de águilas reales que suele anidar en los abruptos paredones rocosos meridionales de esta montaña. Curiosamente, parece ser que el único biólogo que trabajaba para la Dirección General de Medio Ambiente fue cesado por el señor Lara Zabía en 2009.
No vamos a volver a insistir sobre los irreparables destrozos producidos en esta ladera del Hueco de San Blas el Viejo (uno de los parajes más hermosos y salvajes de la sierra, incluido en la zona de máxima protección del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares), ya que a ellos nos referimos ampliamente en aquella ocasión en DESDE LA SIERRA:
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2010/04/destrozos-en-la-vertiente-sur-de-la.html
Pero sí queremos recordar, con mucha amargura, que estos daños se podrían haber evitado, simplemente con el empleo de mulas, u otro medio igualmente inocuo, para sacar las cabras capturadas en las jaulas-trampa, métodos mucho más caros pero siempre preferibles a la opción de arrasar y alterar completamente la fisonomía de la montaña, como se ha hecho.
Hace unos pocos días, recorriendo otra vez el escenario del desastre, quien esto escribe pudo tomar la foto que ilustra esta entrada al blog, tras descubrir con no poco asombro las cadenas de uno de los “bulldozer” (o cómo demonios se llamen esos destructivos armatostes) tiradas y semienterradas en el talud de la pista forestal. Sin duda, a la empresa adjudicataria de las obras le resultó más cómodo abandonar estos pesados y engorrosos desechos que retirarlos del monte, como parece obligado en toda actuación encargada por la Consejería de Medio Ambiente. Sus torpes intentos para ocultar los restos fueron inútiles, y gracias a ello aquí va un insustituible documento gráfico que sirve para hacerse una idea del calibre de esta incalificable chapuza…



Julio Vías



viernes, 23 de septiembre de 2011

Hispania Nostra, WWF y SEO/BirdLife reclaman a la Ministra de Medio Ambiente mayor protección para la red Natura 2000


Si las administraciones públicas -incluída la de Justicia- atendiesen a esta reclamación y aplicasen la legislación ya vigente, se habría dado un gran paso para salvar los espacios naturales que aún quedan en España:




Madrid, 21 de septiembre de 2011. Hispania Nostra, WWF España y SEO/BirdLife piden a la Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino un compromiso firme en la gestión de los lugares incluidos en la red Natura 2000 española. 

 
En su escrito, las organizaciones ecologistas y de protección del patrimonio piden medidas concretas para evitar los impactos negativos en los espacios incluidos en esta red europea, ya que son constantes las trasformaciones que sufre en beneficio de intereses que atentan contra su conservación, por ejemplo, la urbanización.
 
Asimismo, las organizaciones reclaman acciones positivas de mejora de su situación actual, como la aprobación inmediata de las directrices de conservación de la red Natura 2000, de los planes de gestión de los lugares de interés comunitario (LIC) y zonas de especial conservación (ZEPA) o el seguimiento de las obligaciones establecidas en las Directivas europeas de Aves y Hábitats, cuyo incumplimiento puede dar lugar a sanciones por el Derecho comunitario.
 
Los hábitats y la flora y fauna de Europa son patrimonio de la humanidad, si bien corresponde a cada Estado miembro su conservación en unas condiciones favorables que aseguren su futuro.
 
Para Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España: “Los planes de gestión son esenciales para conservar nuestros espacios protegidos, pues eliminan amenazas y frenan el actual proceso de degradación. Por ello,  exigimos al Ministerio de Medio Ambiente y  a las Consejerias respectivas de cada Comunidad Autónoma que hagan un  esfuerzo por aprobar dichos planes sin más dilaciones”.
 
Por su parte, Araceli Pereda, Presidenta de Hispania Nostra , concluye: “es necesario que todas las Administraciones públicas – Estado, Comunidades Autónomas y Corporaciones municipales - garanticen el efectivo cumplimiento de las normativa española y comunitaria sobre la red Natura 2000, incluyendo lo previsto en la Ley española del Suelo de 2007 sobre la preservación de los valores ambientales, culturales y paisajísticos en la utilización de los espacios protegidos por la red y la necesidad de aprobación por parte de la Comisión Europea de los cambios de delimitación en los espacios naturales que forman parte de la misma”.


Esperemos que los poderes políticos responsables de estos asuntos comprendan que proteger la Naturaleza ayudaría en este caso a proteger el estado de derecho, cada día más dañado por la no aplicación de tantas leyes.


Tamarón.


viernes, 29 de julio de 2011

Un nuevo doctor en el Guadarrama


Reproducimos a continuación el artículo de Antonio Sáenz de Miera publicado el 28 de Julio en ABC:


Hace unos días asistí a la defensa de una tesis doctoral sobre las consecuencias del cambio climático en los bosques del Guadarrama. Es un tema capital para nuestra sierra y para el planeta. Diego Ruiz Labourdette, el entonces joven doctorando y hoy ya doctor cum laude, no se anda por las ramas en sus preocupaciones académicas y personales. Va al grano, donde duele, ahí donde hay que tomar decisiones importantes.

En su tesis explica que en las montañas del centro y sur de la Península Ibérica se refugian muchas especies y variedades endémicas, y advierte, con datos y estadísticas, que ese rico patrimonio, único en Europa, podría llegar a desaparecer a causa del calentamiento global. Desde 1970 el Guadarrama no para de calentarse con los graves riesgos que una deriva así puede suponer para la naturaleza serrana y también para los paisanos que la habitamos. ¿Estamos realmente preparados para hacer frente a ese tremendo problema? Es una excelente tesis.

La defensa que tuvo que hacer de ella el doctorando, con evidente dominio de la situación y argumentos convincentes, tuvo su mérito. Aquello no fueron unos juegos florales. Las políticas de conservación que defiende el nuevo doctor son necesarias, difícilmente cuestionables.

Más discutibles son, a mi juicio, algunas de las medidas que propone como la prolongación del Parque hasta Somosierra y su enlace con un gran Parque Regional en el Macizo Oriental del Sistema Central… Pero para eso está la ciencia y los jóvenes investigadores: para abrir caminos y superar la frecuente visión localista de nuestros políticos. Tenemos un nuevo doctor para el Parque del Guadarrama, en la estela de los científicos de fuste que empeñaron su tiempo y su esfuerzo en el descubrimiento y la defensa de nuestra Sierra.

De esos que no eluden las preguntas y se comprometen a fondo con el trabajo que realizan. Doctores tiene la Sierra. Los necesita.


Antonio Sáenz de Miera.


lunes, 4 de julio de 2011

Castilla y León actúa contra cinco parques eólicos en León


Publicamos la noticia aparecida en el cuaderno 304 de la revista Quercus, del mes de Junio, en su versión impresa:

Algunos afectan a la Red Natura 2000 y a zonas con urogallos

La presión de los grupos conservacionistas SEO/Birdlife y Gedemol ha dado su fruto: la Junta de Castilla y León ha revocado las autorizacónes que concedió a cinco parques eólicos en las comarcas leonesas de Omaña y Luna. Algunos de estos proyectos afectan a la Red Natura 2000 y a zonas con urogallos.


Por Juan Carlos Atienza y Carlos González-Antón.

Tomás Villanueva, consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, ha anulado cinco parques eólicos en la provincia de León, mediante otras tantas resoluciones.
Da la razón así al argumento que vienen esgrimiendo SEO/Birdlife y el Grupo para el Estudio y Defensa de la Montaña Oriental Leonesa (Gedemol) de que las evaluaciones de impacto ambiental de estos proyectos en las comarcas de Omaña y Luna eran claramente deficientes.
En especial, se considera que no se ha evaluado adecuadamente el impacto conjunto de todos los parques eólicos presentes en ese territorio, así como de sus tendidos eléctricos de evacuación. Algunos de estos proyectos afectan a zonas con presencia de urogallo cantábrico.
Tampoco se han valorado las afecciones sobre espacios naturales incluidos en Natura 2000, la gran red europea de áreas protegidas. Tengamos en cuenta que hay que evaluar el impacto de las instalaciones, tanto en el interior de estas zonas como en sus inmediaciones.
Los cinco parques eólicos en cuestión (Curueña I, Salce, Villabandín I, Barrios de Gordón y Cuevas de Viñayo) están también recurridos por SEO/Birdlife y Gedemol ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León. Algunos se encuentran en una fase ya muy avanzada del procedimiento, próxima a la votación y el fallo de la sentencia.
Los tres primeros, autorizados en 2006, se encuentran también recurridos ante el Tribunal Supremo, que deberá resolver sobre la validez de las medidas cautelares de suspensión concedidas a SEO/Birdlife por el TSJ de Castilla y León.
Estas medidas han impedido la ejecución de dichos parques durante la tramitación judicial de los procedimientos. Todo lo contrario ha sucedido en los proyectos de sur de Omaña, que han sido construidos vulnerando las prohibiciones establecidas en sus Declaraciones de Impacto Ambiental de construir en la temporada de cría del urogallo.

El precedente de Murias II
A través de las resoluciones de anulación dictadas por la Junta de Castilla y León se resuelven recursos de alzada interpuestos, en algunos casos en 2006.
Incongruentemente, las carencias en la evaluación de impacto ambiental que justifican ahora estas resoluciones habían sido negadas por la propia administración autonómica de forma reiterada durante los procedimientos judiciales.
Desde SEO/Birdlife y Gedemol consideramos que las recientes anulaciones de parques eólicos por parte de la Junta de Castilla y León pueden responder al intento de eludir los pronunciamientos de los tribunales, como ya ocurrió en el caso de la pionera sentencia, ya firme, del parque eólico Murias II. Por cierto, esta infraestructura es colindante con tres de los proyectos anulados por el consejero de Economía y Empleo.
En cualquier caso, la tramitación de todos los parques eólicos de las comarcas de Omaña y Luna adolece de lo mismo que ha llevado a Villanueva a anular la autorización de cinco de ellos. Por eso, solicitamos la paralización inmediata de la construcción o funcionamiento de todas estas infraestructuras hasta el pronunciamiento de los tribunales.

Los urogallos no cuentan
Las cinco resoluciones de la Junta de Castilla y León tienen gran relevancia. Son un precedente que podría suponer la necesidad de revocar las autorizaciones concedidas en la región a numerosos proyectos en análogas circunstancias y suspender las autorizaciones a otros ya operativos.
El Gobierno regional, a pesar de conocer la obligación de realizar la evaluación conjunta de los parques eólicos, ha autorizado la puesta en marcha de algunos, dando lugar a molestias, cuando no la destrucción de hábitat, de un ave en peligro de extinción como el urogallo cantábrico.
En definitiva, se ha cedido ante la presión de los intereses privados de las empresas promotoras y no se ha tenido en cuenta el delicado estado de conservación de las poblaciones de esta especie y las significativas afecciones que les pueden producir el conjunto de los proyectos.


Autores: Juan Carlos Atienza es coordinador del Área de Conservación de SEO/Birdlife. Carlos González-Antón es abogado especialista en derecho ambiental y asesor jurídico de varias entidades conservacionistas.