Este sitio en la red pretende ser un lugar de encuentro entre cuantos nos preocupamos por el futuro de los parajes más notables de la naturaleza. Creemos posible conseguir un desarrollo sostenible. De todo eso queremos hablar los abajo firmantes (*), y también acoger en estas páginas virtuales los comentarios y opiniones de los interesados en estas comarcas castellanas. Así es que, amigos y amigas, entren en este sitio y lean y escriban sobre sus preocupaciones y esperanzas.

martes, 26 de abril de 2011

Protesta en Ventosilla y Tejadilla contra una cantera


Ya sabemos que en España todo vale a la hora de destruir la Naturaleza y en general todo lo hermoso. Y no digamos cuando la destrucción reporta algún beneficio económico. Por treinta denarios de plata se vende cualquier cosa. Véase si no esta noticia:

http://www.nortecastilla.es/v/20110421/segovia/vecinos-ventosilla-tajadilla-protestan-20110421.html

Tamarón.

Los pinares del Paular: ¿Biodiversidad pública o privada?


Por Julio Vías.


El monte Cabeza de Hierro

Tras la reciente solicitud conjunta remitida al Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino por la Comunidad de Madrid y la Junta de Castilla y León, parece que se vislumbra un final para el larguísimo y polémico proceso de declaración de un parque nacional en la sierra de Guadarrama. Son conocidos los recortes que ha ido sufriendo el proyecto a lo largo de los últimos años, la mayor parte de ellos aplicados por las dos administraciones autonómicas y que prácticamente reducen su ámbito territorial a las cumbres. Otros, en cambio, han venido de la mano de la nueva Ley de Parques Nacionales, que excluye a los antiguos pinares serranos del futuro espacio protegido al ser montes sometidos a aprovechamiento maderero.
          Los problemas que plantean la titularidad y el modo de aprovechamiento de algunos de estos valiosos pinares de las dos vertientes de la sierra podrían suponer un verdadero talón de Aquiles para el proyecto de parque nacional, por el contrasentido que supone dejar fuera de sus límites territoriales lo más sobresaliente de la biodiversidad y del paisaje del Guadarrama, valores que caracterizan a un sistema natural distintivo de lo mejor de la naturaleza española y todavía no representado en la Red de Parques Nacionales.
          Más allá de la polémica sobre su posible inclusión o no en el proyectado espacio protegido, preocupa especialmente el incierto futuro que se cierne sobre los pinares de El Paular, en la cabecera del madrileño valle de Lozoya, un soberbio bosque maduro de más de dos mil hectáreas que con los inmediatos pinares segovianos de Valsaín forma una de las masas de pino silvestre más importantes de Europa. Además de sus valores paisajísticos únicos, hay que resaltar su riquísima biodiversidad constituida en gran parte por más de setecientas especies y subespecies de plantas, y un centenar largo de especies de aves nidificantes, entre las que destaca el buitre negro con una de las colonias más importantes de la península Ibérica.
          Conocido con los nombres de «monte Cabeza de Hierro» o «pinar de los Belgas», este monte fue adquirido en 1840 por la Sociedad Belga de los Pinares del Paular, que lo ha explotado y conservado de forma ejemplar hasta nuestros días. En los últimos tiempos esta gestión ha dependido de Alain Lecocq, director de esta empresa durante más de cuatro décadas, un profesional enamorado de su trabajo y comprometido durante todo este tiempo con la protección de los grandes valores naturales de esta gran masa forestal. Cuando se habla con él sobre asuntos de conservación, siempre se queja con cierta ironía de la falta de subvenciones y ayudas de la Administración madrileña a esta labor privada de conservación de un espacio natural de importancia estratégica para la región. Y es que aquí nunca se ha tenido en cuenta ese tan cacareado precepto que sostiene que «quien contamina paga y quien conserva recibe», a pesar de los cuantiosos rendimientos que reportan estos bosques a la sociedad.
          Los beneficios ambientales que proporciona este monte son incalculables: protección del suelo frente a la erosión, regulación del ciclo hidrológico en la cabecera de la principal cuenca hidrográfica que abastece de agua a la ciudad de Madrid, captación de carbono, mantenimiento de una importantísima biodiversidad, utilidad social en forma de ocio público y disfrute del paisaje… Este gran patrimonio ambiental lo ha preservado durante más de ciento setenta años, por su cuenta y riesgo y sin ayudas públicas, la veterana Sociedad Belga, que inició tempranamente su historial conservacionista al salvar el monte de la tala a matarrasa que sufrieron otros pinares de la cabecera del valle de Lozoya tras la desamortización de 1836. Es una cuestión de justicia que tanto la Administración madrileña como los habitantes de la región, que somos hoy los principales y más directos beneficiarios de este gran espacio natural, reconozcamos la deuda impagable que tenemos con esta centenaria empresa privada, que ahora parece que se dispone a cesar su secular aprovechamiento del pinar con la desaparición consiguiente de toda una cultura y un modo de vida asociados a estos bosques durante generaciones.
          La causa de este previsible cese de actividad no es otra que la grave crisis que afecta al sector forestal y maderero desde hace ya algunos años, agravada por la falta de adaptación de la mayoría de pequeñas y medianas empresas a un mercado globalizado y mucho más complejo que el de hace apenas una década. Al parón de la construcción, de la que depende en gran parte la actividad del aserradero que la Sociedad Belga tiene en Rascafría, se le suma la imposibilidad de competir con la madera elaborada de bajo precio procedente de bosques mucho más productivos, como son los de Alemania o los países del Este. Parece absurdo que la mejor madera del Guadarrama ya no sea rentable, pero es así, y las empresas, aunque sean tan solventes como nuestra entrañable Sociedad Belga, tienen su único fundamento en la obtención de beneficios.
          En 2002, en los tiempos de Alberto Ruiz Gallardón como presidente de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Medio Ambiente tanteó con la empresa propietaria la posibilidad de adquirir el pinar para incluirlo como monte público en la zona periférica de protección del ya proyectado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. No hubo entonces acuerdo en el precio y las negociaciones se interrumpieron. Ahora, casi una década después, es aquella la que tantea a la Consejería con una interesante oferta de venta, pero la política neoliberal y privatizadora del actual gobierno madrileño, que proclama la superioridad del libre mercado sobre la propiedad pública, parece que no contempla la posibilidad de adquirir este monte tan importante para la región, ni siquiera para dar solidez y envergadura a un proyecto de parque nacional que airea profusamente en los medios como uno de sus principales reclamos durante la presente campaña electoral para las próximas elecciones autonómicas.


Recogida de restos de cortas en el monte Cabeza de Hierro
(fotografía del autor)


Una solución: la gestión del OAPN
     
Descartada en principio la compra por parte de la Comunidad de Madrid, pocas son las alternativas posibles para el futuro de este espacio natural, ya que en la situación económica actual es muy dudoso que alguna empresa del sector forestal se arriesgara a adquirir el pinar para explotarlo. Todo apunta a que cualquier posibilidad de adquisición del monte por parte de una empresa privada únicamente podría estar orientada hacia el sector turístico, eventualidad que se ve favorecida por su cercanía a un futuro parque nacional que atraerá a centenares de miles de visitantes al cabo del año. Así, es fácil suponer que cualquier posible inversor exigiría, como requisito previo para la compra de una parte o de la totalidad del pinar, una flexibilización de las estrictas restricciones ambientales que establece para la cabecera del valle de Lozoya el recientemente aprobado Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la Sierra de Guadarrama.
          Cabría la posibilidad de que, ante una jugosa oferta privada para construir hoteles y campos de golf, o para instalar atracciones temáticas o parques de aventura en algunas zonas del monte, y bajo la fuerte presión de los alcaldes de la zona, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que como ya ha ocurrido en alguna sonada ocasión suele tomar decisiones tajantes e inapelables de última hora en contra de la opinión de los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, cediera a la tentación de eliminar trabas a este tipo de opción tan acorde con sus ideas sobre el aprovechamiento de las oportunidades del libre mercado. Y es un riesgo real que tiene sus precedentes, pues esto mismo, es decir dar marcha atrás en la protección de un espacio natural, es lo que acaba de hacer la Junta de Castilla y León al derogar por decreto la normativa más restrictiva del PORN del parque natural de San Glorio para poder sacar adelante el proyecto de una enorme estación de esquí, cuya amenaza se cierne sobre una zona de vital importancia para la conservación del oso pardo cantábrico.
          Otra opción, aunque muy aleatoria, sería la compra del monte por parte de alguna fundación privada sin ánimo de lucro con el único objetivo de su protección, una fórmula denominada «custodia del territorio» e inspirada en el National Trust, una prestigiosa fundación británica dedicada a la adquisición de espacios naturales con fines de conservación del paisaje, del patrimonio histórico y de la biodiversidad. Pero aquí en España, salvo algunas excepciones, como la loable labor que viene realizando la Fundación Territorio y Paisaje, de la Caixa de Catalunya, son instrumentos de conservación todavía poco utilizados.
          Una última alternativa, la más natural, segura y aconsejable porque garantizaría tanto la conservación del pinar como el futuro de los aprovechamientos tradicionales hasta que una hipotética reforma de la Ley de Parques Nacionales permitiera su incorporación al futuro espacio protegido, sería su adquisición por parte del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino para agregarlo como monte público a la propiedad del Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN), que gestiona desde 1995 las más de ocho mil hectáreas del gran pinar colindante de Valsaín. La extensa masa forestal conjunta, que podríamos denominar con toda propiedad «pinares de Valsaín-El Paular» y que constituye un todo indivisible en lo ecológico y forma una unidad en lo paisajístico, contaría así con la ventaja de una administración única e integrada, requisito imprescindible para la buena gestión de los grandes espacios naturales.
     


El pinar de los Belgas conserva una biodiversidad y unos valores paisajísticos sobresalientes
(fotografía del autor)


          El Ministerio tiene partidas presupuestarias destinadas a la compra de terrenos de especial valor para la ampliación de los espacios protegidos que gestiona y, por citar solo un ejemplo, ha invertido desde 2004 cerca de veinte millones de euros en comprar más de mil hectáreas de terreno en el entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Pese a la reducción de su presupuesto para 2011, sería de vital importancia que la ministra Rosa Aguilar empleara una parte de lo destinado a Políticas de Desarrollo Rural Sostenible, Medio Natural, Biodiversidad y Política Forestal para adquirir estas dos mil hectáreas de lo mejor de la biodiversidad y el paisaje de nuestro país, cuya conservación puede ser garantizada de forma más efectiva y permanente bajo la fórmula de propiedad pública, y en este caso la que más avales ofrece: la de un organismo estatal que, además de administrar miles de hectáreas de pinares colindantes, ofrece la garantía  añadida de ser la entidad que tutela y regula la gestión de nuestros parques nacionales otorgada a las comunidades autónomas tras la polémica sentencia del Tribunal Constitucional de 2004.
        Por todo ello, es este el momento oportuno e inaplazable para que todos aquellos que nos preocupamos por la conservación de la sierra de Guadarrama hagamos un llamamiento obligado y serio a las instancias adecuadas para que asuman, ahora que todavía estamos a tiempo, la responsabilidad de la gestión pública de uno de los entornos más privilegiados de estas montañas y uno de los más valiosos espacios naturales del país.
     

        

miércoles, 20 de abril de 2011

El arcipreste y Don Ramón

Ahora resulta que tanto Don Juan Ruiz como Don Ramón Menéndez Pidal podrían quedar fuera del Parque Nacional
ANTONIO SÁENZ DE MIERA, publicado en ABC el día 18/04/2011

Paisaje en conjunto de la zona excluida del PN, desde Cabeza Lijar
El sábado pasado me fui a la Peña del Arcipreste, primer espacio natural protegido de la Sierra, poco conocido y escasamente anunciado. Los que suben como balas al Alto del León no pueden percibir, ni por asomo, un monolito de piedra que lo señala pasado el km 56. Y los que van por el camino que sale de Las Molineras de Cercedilla no lo tienen más fácil. Así las cosas, el lugar apenas es conocido por unos cuantos «avisados» y nadie parece ocuparse de llamar la atención sobre este «monumento», único superviviente de los intentos pioneros de crear un Parque Nacional que lanzó el Diario El Sol en los años 20 del siglo pasado.

Vista general de la zona excluida del PN con La Peñota, el collado de Gibraltar, el MNIN de la Peña del Arcipreste de Hita, la Sevillana y los Puertos de la Tablada y el Alto del León

La Real Academia Española de la Lengua fue quien tomó la iniciativa para que la Peña del Arcipreste fuese declarada «Monumento Natural de Interés Nacional». Era entonces su presidente Don Ramón Menéndez Pidal quien asistió personalmente a la inauguración del monumento según se explica en una placa allí colocada. Parece ser que Don Ramón sentía una especial admiración por Juan Ruiz, el autor del Libro del Buen Amor, primer caminante conocido de la Sierra de Guadarrama. El Arcipreste anduvo mucho por aquellos lugares y tendría derecho, creo yo, a gozar de un mayor reconocimiento por leyes y paisanos. Al fin y al cabo, nuestra Sierra tiene mucho de paisaje cultural gracias a gentes como él.
Don Ramón Menéndez Pidal y La Peñota
Y ahora resulta que tanto Don Juan Ruiz como Don Ramón Menéndez Pidal podrían quedar fuera del Parque Nacional. La célebre Peña no aparece en los actuales proyectos: eso no puede ni debe ser. Es preciso recuperarla como un hito pionero del Parque. Llevemos el buen amor de la literatura a los planos topográficos y a las frías regulaciones. Ese buen amor de la cultura que tanta falta hace en estos tiempos de ladrillos y tribulaciones.

viernes, 15 de abril de 2011

LOS MONTAÑEROS PIDEN QUE SE DETENGA LA INSTALACIÓN DE PARQUES EÓLICOS

Hay 19 parques proyectados en la provincia.
Fuente Desnivel Press


La Federación Alavesa de Montañismo pide al Gobierno vasco que detenga el plan eólico en la provincia porque podría producir daños irreparables en las montañas alavesas

La Federación Alavesa de Montañismo, organización que integra a 44 clubes y representa a más de 6.000 deportistas, ha apoyado públicamente la iniciativa de la Diputación Foral de Álava de solicitar al Gobierno Vasco que detenga la instalación de nuevos parques eólicos en la provincia alavesa, una iniciativa conocida como Plan Mugarri.

En una carta enviada al presidente del Gobierno Vasco, Patxi López, la Federación se declara preocupada por el “oscuro futuro que se cierne sobre Álava y sus montes si los planes indiscriminados de instalación de parques eólicos en las zonas de crestería que pretende poner en marcha su Ejecutivo se llevan a cabo, lo que supondría una grave pérdida de biodiversidad”.

En la actualidad, hay tres parques eólicos funcionando en la provincia alavesa y otros 19 en proyecto, y según la Federación, muchos de ellos se plantean en zonas de cumbres de montañas protegidas que forman parte de la Red Natura 2000, en paisajes catalogados como Singulares y Sobresalientes, y en zonas de nidificación de aves rapaces amenazadas.

Estas centrales eólicas, que producirían el 35% de la energía que se consume actualmente en Álava, obligarían a tender más de 250 kilómetros de nuevas líneas eléctricas, más de 200 kilómetros de accesos hasta las cumbres, cientos de aerogeneradores y grandes movimientos de tierra en áreas que, hasta hoy, han permanecido inalteradas.

Protestas en Galicia

El pasado mes de mayo, la Plataforma en Defensa de la Sierra de Galiñeiro ha organizado una concentración de escaladores para solicitar que se pare el plan que prevé instalar una central eólica en esta sierra pontevedresa. Este plan está encontrando una gran oposición de grupos montañeros y excursionistas e incluso entre instituciones locales. El pasado mes de febrero se congregaron más de 1.400 montañeros bajo el lugar en el que se pretende instalar los aerogeneradores.



Tanto el Ayuntamiento de Gondomar como el de Vigo y el de O Porriño, los municipios más afectados por el proyecto, han instado a la Xunta a retirar el plan, pero el Parlamento Gallego acaba de rechazar vetar el parque en la zona.

Protestas en Segovia

No es menos alarmante la tensión que se empieza a sentir en la vecina comunidad Castellano Leonesa ante la presentación de un plan que contempla la construcción de otros 9 parques eólicos que vuelven a poner sobre la mesa el debate, cada día más caliente, de hasta donde se debe "exprimir" esta fuente de energía y a qué precio medioambiental hay que pagar por ello.



Desde la vocalía de Medio Ambiente de la Federación Madrileña de Montañismo queremos aportar información variada que nos ayude a conformar una opinión fundamentada. Os adjuntamos varios enlaces sobre esta cuestión que esperamos os sirvan para ir tomando posiciones.

El debate sobre la energía eólica>>
Artículo sobre la energía eólica>>http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2011/01/plataforma-europea-contra-las-centrales.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2011/02/el-debate-sobre-la-energia-eolica.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2009/11/nota-sobre-los-parques-eolicos.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2009/12/nota-sobre-la-solicitud-de-construccion.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2010/02/energias-renovables-que-precio.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2010/04/enlace-web-sobre-los-parques-eolicos-de.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2010/04/libre-de-parques-eolicos-noticia-del.html
http://desdelasierradeguadarrama.blogspot.com/2010/11/acerca-de-los-parques-eolicos.html
http://elguadarramista.com/2010/11/05/por-una-sierra-sin-molinos-de-acero/
http://entornodeguadarramasinmolinos.blogspot.com/
http://www.tonymonton.net/asociacion.mov
http://omanasinmolinos.blogspot.com/

jueves, 7 de abril de 2011

La evaluación internacional de Doñana bajo sospecha


Por su interés -se esté de acuerdo o no- reproducimos este artículo publicado en la revista Trofeo Caza & Conservación, Abril de 2011:

"Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora, campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa". La famosa lamentación del poeta barroco Rodrigo Caro podría ser repetida en un futuro no lejano respecto al Parque Nacional de Doñana, Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera.

Muchos y graves son los problemas que afectan al Parque, siendo el mayor de todos ellos una avanzada desertización. El riego de las miles de hectáreas de fresales, arrozales y algodonales que lo rodean y la desmesurada extracción de aguas subterráneas por la urbanización de Matalascañas en el interior del antiguo coto, han mermado hasta extremos indecibles su acuífero. El nivel freático, de ser casi superficial hasta los pasados ochenta, ha bajado hasta 18 metros bajo el nivel de mar. En consecuencia, se han perdido varias lagunas históricas y casi todos los puntos de agua estivales del famoso Parque. Es de señalar que su suelo arenoso apenas tiene nutrientes y es el agua quien los aporta. Quitemos el agua, y la vegetación desaparecerá sin remedio y con ella la fauna del Parque. Para mayor gravedad, el vacío dejado por las aguas dulces subterráneas es ocupado por aguas atlánticas que están salinizando el acuífero. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que, de seguir así, Doñana acabará en la total ruina.

Es público y notorio que el Estado español ha mostrado una completa incapacidad en la gestión del Parque, que ha perdido en los treinta años de gestión pública gran parte del esplendor logrado en ochenta años de gestión privada. Es también público y notorio que la Administración ha sido muy negligente en la protección del entorno de Doñana y, muy en especial, del acuífero de la zona.

Ante los daños que sufre el Parque y las nuevas amenazas potenciales que pueden agravar la situación, el Club Doñana presentó denuncias ante diversos organismos internacionales en el año 2009. Poco después, Hispania Nostra, asociación dedicada a la defensa del Patrimonio cultural desde hace treinta y cinco años, hizo lo mismo. A éstas siguieron otras de distintas entidades de defensa de la naturaleza. A consecuencia de todas ellas, la 34 Reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, celebrada en Brasilia durante los pasados meses de julio y agosto, lanzó una seria advertencia a España y exigió que fuera recibida una Misión internacional para evaluar la situación de Doñana. Respecto a las amenazas potenciales, la Reunión conminó a España a no autorizar desarrollos susceptibles de afectar al Parque (Decisión 34 COM 7B.26).

La Misión giró su visita al Parque Nacional entre los pasados 20 y 22 de enero. Las entidades que comparecieron a declarar coincidieron en la absoluta necesidad de que Doñana sea declarado Patrimonio Mundial en peligro.

La Misión estuvo compuesta por la señora Mechtild Rössler, Jefe del Patrimonio de Europa y América del Norte del Centro del Patrimonio de la UNESCO, y por D. Pedro Rosabal, Oficial Senior de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Defensa de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UINC), organismos que por muy conocidos, no necesitan presentación. También integraba la misión D. Delmar Blasco, representando a la Convención de RAMSAR. Esta Convención internacional fue creada por los Estados contratantes en 1971, con el fin de proteger los humedales del Mundo.

En teoría, esta Misión de evaluación se ajustaba a Doñana como anillo al dedo, pero su aparente idoneidad no resulta en la práctica tan real como parece. Los organismos internacionales de protección del medio ambiente, aunque realizan en general una importante labor, están sujetos a una tacha en cuanto a su independencia y capacidad de decisión. Estos organismos se financian con las aportaciones de sus Estados miembros. Basta que quieran inspeccionar algo que no interese a uno de esos Estados para que, casualmente, reciban el aviso de que la cuantiosa subvención que reciben puede ser reducida. Y ni que decir tiene que la Administración española intenta ocultar su continuado fracaso en la gestión, dirigiendo la atención pública hacia las amenazas potenciales que se ciernen sobre el Parque.

La sombra de duda genérica sobre la independencia del control internacional se ha acentuado con motivo de esta reciente Misión. Las inoportunas declaraciones a los medios de su portavoz, el Sr. Blasco, representante de RAMSAR, lo han puesto de manifiesto. En esas declaraciones públicas, realizadas durante las sesiones previas de investigación, el Sr. Blasco restó importancia a las denuncias, sosteniendo que no eran tan graves. Graves no, Sr. Blasco, gravísimas. Anticipar el posible veredicto nada más comenzar la evaluación sí que es cosa de mucha gravedad pues coloca en entredicho a toda la Misión. Pero Blasco no se detuvo ahí. Según él, Doñana está mejor que nunca y sigue un excelente camino de mejora, cuando lo cierto es, por general consenso, que sufre los más graves problemas y amenazas de su historia. Para el Sr. Blasco, el proyecto de restauración hídrica "Doñana 2005" ha tenido un excelente desarrollo, cuando lo cierto es que está detenido y que la citada Reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, de Brasilia, requirió a España para que lo reanudara y continuara con su aplicación. Para rematar su improcedente intervención, añadió que los males de Doñana son inevitables pues provienen del desarrollo de la era industrial que afecta a todos los lugares naturales del mundo, cuando es más cierto que, estando Doñana situada entre el Guadalquivir y el océano, sin carreteras ni población, podría haber sido la gran excepción a esa supuesta regla. Finalmente, Blasco decidió que el objetivo consiste en "compatibilizar el desarrollo del ser humano con los demás seres vivos del planeta". Justo lo contrario de lo que se debe hacer en Doñana, que es lo más incompatible con la masa humana que tenemos en nuestra naturaleza.

El caso es que el representante de RAMSAR ha colocado a la Misión bajo sospecha de venalidad, comprometiendo de paso la credibilidad y el prestigio de la UNESCO y la UINC, sus compañeros de inspección. Con sus declaraciones, Blasco ha mostrado, además, un palmario menosprecio a entidades tan cualificadas y respetables como Océana, Greenpeace, Hispania Nostra, Club Doñana, Ecologistas en Acción o WWF España.

Dadas estas lamentables circunstancias, lo correcto hubiera sido recusar la Misión y repetirla con más objetividad, pero es obvio que esto no conviene a nuestra Administración pública. Cuando estas líneas se publiquen, el informe estará emitido o a punto de emitirse. Si es el anunciado por el Sr. Blasco, es decir, se limita a un tironcillo de orejas al Estado español con ligeras criticas sin contundencia, será papel mojado, prueba patente de la ineficacia de dichos organismos y una catástrofe para el Parque. Si por el contrario, el informe es todo lo duro y contundente que la realidad exige y recomienda situar a Doñana en la lista de Sitios en peligro, será un milagro para nuestro más relevante Parque Nacional. También significará una victoria de la sociedad civil frente a aquellos que durante los últimos treinta años han causado su avanzada degradación y la han ocultado a la opinión pública. En el informe de la Misión está en juego algo más que una mayor protección de Doñana. Con esta resolución, la UNESCO y la UINC se juegan el prestigio que la Convención de RAMSAR ya ha perdido. Esperemos que atiendan a razones y cumplan con su deber.

 Carlos Morenés y Mariátegui,
Vicepresidente de Hispania Nostra.


Creo que este artículo plantea de forma valiente un problema de sobra conocido y poco tratado: la supervivencia del Parque Nacional de Doñana y en general la de otras zonas con problemas similares.

Tamarón.

martes, 5 de abril de 2011

Un euro por un pinar


Reproducimos a continuación el artículo de Antonio Sáenz de Miera publicado ayer en ABC:


Nada es gratis. Todo se acaba pagando, de una o de otra forma. No todo en la vida es dinero, es verdad, pero cuando pagamos por algo le estamos dando un valor. ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por la conservación de la naturaleza, por el medio ambiente, por evitar la destrucción del planeta? La contestación a esta cuestión, que no es meramente retórica, nos daría una buena prueba de la seriedad de nuestras convicciones, de hasta dónde alcanzan realmente nuestros compromisos cívicos. Aquí y ahora, en Madrid, para no irnos por los cerros de Úbeda, podemos tener una buena oportunidad de dar un testimonio tangible de nuestro interés por gozar a las puertas de nuestra ciudad de un Parque Nacional lleno de naturaleza, cultura e historia. Nos va mucho en ello pero nadie, por el momento, ha dicho lo que estaría dispuesto a sacrificar llegado el caso por ese lujo a nuestro alcance. ¿Lo que vale un sofá? ¿El precio de un ipod? Incluso algo menos, ¿un euro, por ejemplo? Quedémonos con una simple moneda de euro. Y no hablo por hablar. En el Parque Nacional que se está proyectando faltan, por el momento, dos pinares espléndidos. Uno de ellos, el bosque de Valsain, es de propiedad pública. El otro, el pinar de los Belgas, es de propiedad privada y su futuro es incierto. ¿Estarían dispuestos los madrileños a poner un euro en la bandeja para comprar ese magnífico bosque? El Parque Nacional, «nuestro» Parque, lo necesita. Y un euro, que no es nada, daría mucho juego. Demostraría que no se nos va la fuerza por la boca. Entre todos conseguiríamos que el pinar de los Belgas fuera ya de todos. Expresaríamos, con un pequeño gesto, nuestro compromiso con el paisaje serrano. Le daríamos valor. No es cuestión de dinero, es cuestión de saber qué es lo que verdaderamente queremos.

Antonio Sáenz de Miera.