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viernes, 21 de octubre de 2011

LA TRAVESÍA DEL PUERTO DE SOMOSIERRA CON EL REBAÑO DE JESÚS GARZÓN


En pleno siglo XXI, hablar de cañadas y pastores trashumantes o insistir sobre la necesidad de seguir usando las vías pecuarias para asegurar su conservación puede parecer algo así como cantar alabanzas al Paleolítico inferior. Sin embargo, no somos pocos los que pensamos que la trashumancia tiene futuro y que los pastores, hasta que llegue ese incierto mañana, deberían estar protegidos como lo está en muchos lugares el lobo, su ancestral enemigo.
Plenamente conscientes de todo ello, el pasado 15 de octubre un pequeño grupo de amigos acudimos a la localidad segoviana de Cerezo de Arriba en respuesta a la petición de ayuda que nos había hecho pocos días antes nuestro amigo Jesús (Suso) Garzón. Quería que le echáramos una mano durante un par de días en la complicada tarea de atravesar el puerto de Somosierra con el rebaño que está conduciendo hasta Madrid, una gran piara de cerca de un millar de ovejas churras y entrefinas propiedad de dos ganaderos de Zarzalejo, Javier y Adolfo Soriano, que han pasado el verano con su ganado en las majadas de la sierra de Cameros y que partieron de la localidad riojana de Brieva el día de San Miguel (29 de septiembre). Desde entonces han cruzado el puerto de Piqueras, han bajado por la Cañada Real Soriana Occidental, y han atravesando parte de las provincias de Soria y Segovia hasta la confluencia de esta vía pecuaria con la Cañada Real Segoviana. El 30 de octubre, antes de llegar a su destino, cruzarán el centro de Madrid por la calle de Alcalá, junto a otras cuatro mil ovejas procedentes de Extremadura, sesenta vacas tudancas y avileñas traídas desde Cantabria y la sierra de Gredos, y cientos de pastores leoneses, burgaleses y cántabros, todos venidos por carretera para participar en la XVIII Fiesta de la Trashumancia, que organiza todos los años la Asociación Trashumancia y Naturaleza, fundada por Suso hace cerca de quince años, y el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino.
 Hablar de la conservación de la naturaleza en España a lo largo de los últimos cuarenta años es hablar de Suso Garzón. Naturalista de vocación, autor de varios trabajos pioneros sobre la fauna ibérica, colaborador y amigo de biólogos y naturalistas ya míticos, como José Antonio Valverde, Javier Castroviejo y Félix Rodríguez de la Fuente, su incipiente fama creció como la espuma cuando en 1974 emprendió en solitario una dura batalla contra el ICONA, la industria papelera, y los terratenientes y alcaldes de varios municipios cacereños en su intento de salvar Monfragüe. Este enclave natural, por entonces casi desconocido, estaba a punto de desaparecer por completo bajo la acción de las excavadoras que arrasaban sus laderas para repoblarlas con eucaliptos. Arrendando él mismo las fincas con dinero que tuvo que buscar hasta debajo de las piedras, y consiguiendo apoyos dentro y fuera de España procedentes del mundo científico y conservacionista, al final pudo detener el desastre y conseguir que Monfragüe fuera declarado parque natural en 1979. De lo visionario y providencial de su campaña de protección puede hoy dar fe el hecho de que este espacio natural haya sido declarado como parque nacional en marzo de 2007.
En 1984 Suso Garzón fue nombrado Director General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, pero su carácter rebelde y poco acomodaticio con la hipocresía de la política le hizo presentar su dimisión en 1987, al considerarse maniatado en su intento de cambiar las cosas de una vez por todas en la gestión de la naturaleza en la región.
En 1992 fundó la Asociación Concejo de la Mesta y en 1997 la Asociación Trashumancia y Naturaleza http://www.pastos.org/index.htm, ambas con el fin de salvaguardar la espléndida biodiversidad ibérica mediante la recuperación de la trashumancia tradicional del ganado por estos verdaderos corredores ecológicos que son las cañadas. Desde entonces ha hecho circular por las principales vías pecuarias del país, entre las dehesas extremeñas y la cordillera Cantábrica, a miles y miles de cabezas de ganado merino, cabras retintas, vacas moruchas y avileñas, caballerías, mastines y pastores. En 2007 organizó en La Granja (Segovia) el que fue sin duda uno de sus proyectos más arriesgados y a la vez más apasionantes: el Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes, para el que trajo a España a mas de doscientos pastores nómadas de treinta y ocho países y cincuenta tribus de América, Asia y África.  

 


Es fácil comprender que con esta vida tan ajetreada e itinerante a Suso se le presenten a menudo peliagudas complicaciones de tipo logístico, y en esta ocasión no hemos dudado ni siquiera un segundo en prestarle toda nuestra ayuda en la travesía del Guadarrama.

Para él, para los pastores y para el rebaño se ha terminado ya la relativa tranquilidad de la Cañada Soriana Occidental, y ahora, en su camino por la Real Segoviana, se tienen que enfrentar a otro tipo de dificultades, como son los grandes obstáculos que constituyen la autovía A-1 y el sinfín de vías de servicio, viaductos, puentes y pasos subterráneos que entre todos tenemos que atravesar, nada menos que arreando un rebaño de un millar de ovejas. 














Partimos de la localidad de Cerezo de Arriba, hasta donde anoche tuvo que desplazarse el rebaño en busca de agua. Enseguida cruzamos la autovía bajo un viaducto y poco después pasamos por la linde del soberbio encinar de Cerezo de Abajo para proseguir, ya atravesando eriales, hasta la Venta Juanilla, en donde se inicia la subida al puerto de Somosierra. Traspasada la antigua Cerca de la Cava, entraremos ya en la provincia de Madrid, en cuyos confines, en la localidad de Santa María de la Alameda, es donde las ovejas pasarán el invierno.



Por el camino, Manuel Crespo y José María Boltrán, los dos expertos pastores que trae Suso a cargo del rebaño, nos van contando las peripecias que han pasado durante las dos semanas de viaje transcurridas desde su partida de la sierra de Cameros. No han tenido problemas con los lobos, porque cada noche rodean el gran redil donde descansa el ganado con los hilos del pastor eléctrico, pero sí se han visto apurados por la falta de agua y de buenos pastos. A causa del seco y contumaz verano, que parece que quiere alargarse hasta principios de noviembre, la hierba no ha rebrotado este otoño, en especial los majadales, que por esta época suelen producir un pasto fino y nutritivo compuesto por una mezcla de leguminosas muy apreciadas por el ganado. A lo largo de la cañada apenas se puede aprovechar la «grana», es decir las semillas de las distintas hierbas que quedan en el suelo, y las rastrojeras de cereal. No es raro, pues, que las ovejas vengan menguadas de peso y se hayan perdido muchos corderos.


  
 Pero los dos pastores y el ganadero Javier Soriano se quejan sobre todo de la dificultad de encontrar agua para que abreve el ganado. A pesar de la primavera tan lluviosa que hemos disfrutado, muchos de los arroyos, fuentes y manantiales que se utilizan desde siempre, al paso por la cañada, se han secado este año por el prolongado estiaje de un otoño inusualmente cálido y seco. En su búsqueda de agua, nuestros pastores a menudo se tienen que apartar a no poca distancia de su camino, o deben pedir permiso para meter las ovejas en algunas fincas privadas que tengan abrevaderos.

Allá por donde pasan, encuentran la solidaridad
de las gentes de los pueblos, y más cuando se dice que el destino de las ovejas es, nada menos, que el centro de Madrid.  Así, cuando coronamos el puerto, Suso, Javier, Manuel y José María se encuentran con la grata sorpresa de poder apriscar el rebaño en los corrales que les presta un ganadero de Somosierra. No en vano, este pueblo ha vivido del pastoreo durante siglos, y todos sus vecinos miran con simpatía tanto al rebaño que inunda las calles como a los pastores. Al final de la dura jornada, nuestros amigos se ahorran el trabajo de levantar el redil y colocar el pastor eléctrico que utilizan para mantener alejados a los lobos.

Pasada la noche, muy de madrugada, la temperatura ha bajado a 4º C. pero no hay ninguna señal que anuncie la lluvia. Manuel ha dormido junto al rebaño, en el remolque enganchado al Land Rover donde transportan los avíos. A José María le tocaba ayer su turno de ducha y afeitado, por lo que ha pasado la noche en una habitación del hostal del puerto de Somosierra. Por su parte, Suso tuvo que marcharse ayer a última hora para atender a otro rebaño de los varios que trashuman a su cargo por esta época. Le volveremos a ver el día 27 de octubre, tres días antes del paso de las ovejas por Madrid, en el Seminario sobre la trashumancia del siglo XXI que va a celebrarse en el Ministerio de Medio Ambiente, y en el que hablará, cómo no, de rebaños y cañadas.



Al amanecer, el rebaño está impaciente por seguir el camino, obedeciendo al instinto de la migración que lleva marcado en los genes. Se abre el aprisco y la marea de blancos vellones se pone en marcha por las calles de Somosierra entre el ensordecedor bullicio de centenares de esquilas y el balido de mil ovejas. Detengo un momento el Land Rover para preguntarle a un anciano, que se asoma al umbral de su casa, por dónde puedo encontrar el paso que cruza bajo una carretera a la salida del pueblo. Me lo explica, y aprovecha para describirme, con nostalgia, cómo hace apenas medio siglo en otoño pasaban cada día por delante de su puerta tres o cuatro grandes rebaños trashumando hacia el Valle de Alcudia, y asegurarme al final que si se lo permitieran las piernas nos acompañaría de buena gana. Mientras habla, el brillo que se enciende en sus ojos me delata al pastor trashumante que fue de joven.



Atravesando por enésima vez un tramo de carretera por un paso subterráneo, seguimos la cañada y al poco tiempo nos internamos, por fin, en la dehesa de Robregordo, cuyo paisaje casi virgiliano de grandes acebos creciendo entre arroyos y praderas supone un respiro pasajero entre tanto desatino de hormigón. Al fondo, entre calimas más propias de agosto, ya se vislumbra la ciudad de Madrid...


Texto y fotografías: Julio Vías


4 comentarios:

  1. Muy bueno, queremos mas de estos....y tambien como el de los machos segovianos....esto es conocer la realidad de la Sierra....gracias

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  2. Hermano Julio:

    Veo que aquí si te haces eco de mis preocupaciones: Falta de agua y pastos. Me gustaría verlas a su paso por Hoyo de Manzanares, a ve si puedo acercarme. Me temo que esta semana que ya acaba ha debido ser especialemnte dura para estos animalillos.

    El duro asfalto de Madrid, en este caso, las librará del polvo. Aun así, no me extrañaría que se lanzaran como poseídas a la fuente de Cibeles, y no precisamente para festejar una victoria del Real Madrid :)

    Alvaro

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  3. Fue una pena que no estuvieras con nosotros, Álvaro. Como dijiste, podrías haber venido aunque fuera como oveja, para cobrar la subvención.
    Un abrazo
    Julio

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  4. HAY QUE RESPETAR LA TRASHUMANCIA, VOLVEREMOS A ELLA POR NECESIDAD. EL DINERO NO SE COME.

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