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miércoles, 20 de abril de 2011

El arcipreste y Don Ramón

Ahora resulta que tanto Don Juan Ruiz como Don Ramón Menéndez Pidal podrían quedar fuera del Parque Nacional
ANTONIO SÁENZ DE MIERA, publicado en ABC el día 18/04/2011

Paisaje en conjunto de la zona excluida del PN, desde Cabeza Lijar
El sábado pasado me fui a la Peña del Arcipreste, primer espacio natural protegido de la Sierra, poco conocido y escasamente anunciado. Los que suben como balas al Alto del León no pueden percibir, ni por asomo, un monolito de piedra que lo señala pasado el km 56. Y los que van por el camino que sale de Las Molineras de Cercedilla no lo tienen más fácil. Así las cosas, el lugar apenas es conocido por unos cuantos «avisados» y nadie parece ocuparse de llamar la atención sobre este «monumento», único superviviente de los intentos pioneros de crear un Parque Nacional que lanzó el Diario El Sol en los años 20 del siglo pasado.

Vista general de la zona excluida del PN con La Peñota, el collado de Gibraltar, el MNIN de la Peña del Arcipreste de Hita, la Sevillana y los Puertos de la Tablada y el Alto del León

La Real Academia Española de la Lengua fue quien tomó la iniciativa para que la Peña del Arcipreste fuese declarada «Monumento Natural de Interés Nacional». Era entonces su presidente Don Ramón Menéndez Pidal quien asistió personalmente a la inauguración del monumento según se explica en una placa allí colocada. Parece ser que Don Ramón sentía una especial admiración por Juan Ruiz, el autor del Libro del Buen Amor, primer caminante conocido de la Sierra de Guadarrama. El Arcipreste anduvo mucho por aquellos lugares y tendría derecho, creo yo, a gozar de un mayor reconocimiento por leyes y paisanos. Al fin y al cabo, nuestra Sierra tiene mucho de paisaje cultural gracias a gentes como él.
Don Ramón Menéndez Pidal y La Peñota
Y ahora resulta que tanto Don Juan Ruiz como Don Ramón Menéndez Pidal podrían quedar fuera del Parque Nacional. La célebre Peña no aparece en los actuales proyectos: eso no puede ni debe ser. Es preciso recuperarla como un hito pionero del Parque. Llevemos el buen amor de la literatura a los planos topográficos y a las frías regulaciones. Ese buen amor de la cultura que tanta falta hace en estos tiempos de ladrillos y tribulaciones.