Este sitio en la red pretende ser un lugar de encuentro entre cuantos nos preocupamos por el futuro de los parajes más notables de la naturaleza. Creemos posible conseguir un desarrollo sostenible. De todo eso queremos hablar los abajo firmantes (*), y también acoger en estas páginas virtuales los comentarios y opiniones de los interesados en estas comarcas castellanas. Así es que, amigos y amigas, entren en este sitio y lean y escriban sobre sus preocupaciones y esperanzas.

jueves, 26 de enero de 2012

Un tercio de los parques eólicos, en zonas protegidas


"Un tercio de los parques eólicos, en zonas protegidas". Lo más grave de esta información publicada por el diario Público el pasado 12 de Enero de 2012 es precisamente eso: que en España no se cumple ni la legislación nacional, ni la comunitaria, ni la autonómica en lo tocante a la protección de la Naturaleza, que es tanto como protegernos a nosotros mismos.
Lean ustedes y juzguen la noticia, así como también el informe de SEO/Birdlife.

Tamarón.


Los molinos matan cada año a más de seis millones de aves, según cálculos de SEO/Birdlife

Los 18.000 molinos que España tiene desperdigados por su territorio para generar energía eléctrica provocan cada año la muerte de más de seis millones de aves y murciélagos. Una cifra que podría incluso elevarse hasta los 18 millones según el cálculo que ha realizado la organización conservacionista SEO/Birdlife y que fue presentado ayer durante el primer Congreso Ibérico sobre Energía Eólica y Conservación de la Fauna que tuvo lugar en Jerez de la Frontera (Cádiz).

De hecho, y esa es una de las principales críticas de SEO/Birdlife, un tercio de los 900 parques eólicos españoles se sitúa en áreas protegidas por las administraciones por su singular relevancia para la conservación de la fauna. En concreto, el 15% está en zona de especial protección para las aves (ZEPA) y el 17% en lugares de importancia comunitaria (LIC). A estos dos tipos de zonas se podría añadir el 20% de parques españoles ubicados en áreas importantes para las aves, que sirven de base para la designación posterior como ZEPA.
La extraordinaria capacidad mortífera de los aerogeneradores, que según el cálculo máximo equivaldría a 1.000 muertes anuales por cada molino, se debe fundamentalmente a las "graves carencias" de los estudios de impacto ambiental, que implica la "autorización de parques eólicos en zonas incompatibles con la conservación de especies amenazadas", según explica SEO/Birdlife. Es más, un examen que realizaron en esta organización sobre 116 estudios de impacto ambiental de parques eólicos muestra que el 80% de ellos no tuvo en cuenta aspectos clave sobre el uso del territorio por las aves.
"El mayor problema sería que se viera este estudio como un ataque a la energía eólica", aclara Juan Carlos Atienza, , coordinador de Conservación de SEO/BirdLife y uno de los redactores del informe. "Nuestro objetivo es dar a conocer que los parques también tienen efectos negativos si no se ubican teniendo en cuenta su peligrosidad para las aves. Porque matar, matan", explica Atienza. Como ejemplo, el experto en conservación de aves cita el LIC de Serra do Mistral, en Galicia, en el que se sitúan 28 parques eólicos.
Para Atienza, se podría reducir "hasta en un 90%" la mortalidad de animales voladores de aplicarse algunas medidas para que este efecto mortífero se pudiera mitigar, como detectores instalados en los molinos. "No es lo mismo gorriones que águilas imperiales, con lo que se podría evitar que murieran los animales más protegidos", asegura Atienza.

Y éste otro, al informe de SEO/Birdlife al que se hace referencia en la noticia:

 http://www.seo.org/media/docs/Manual_molinos.pdf
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lunes, 23 de enero de 2012

jueves, 12 de enero de 2012

La protección de la Sierra de Guadarrama y la Vuelta Ciclista a España


Con motivo de la noticia aparecida recientemente sobre la repetición del final de etapa de la Vuelta Ciclista a España a la cumbre de las Guarramillas en este año 2012, transcribimos nuevamente la carta abierta firmada hace casi año y medio por Eduardo Martínez de Pisón, Juan Luis Arsuaga, Santiago de Mora Figueroa (Marqués de Tamarón) y Antonio Sáenz de Miera, y que fue publicada en este mismo blog el 13 de septiembre de 2010. Esta carta fue entregada entonces a los medios de comunicación tras una entrevista de los firmantes con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la que transmitieron la preocupación de todos los defensores de la Sierra de Guadarrama por los graves riesgos que conlleva la celebración de esta prueba para la conservación de este espacio natural, que la misma administración madrileña pretende declarar como parque nacional en fecha muy próxima.  


La protección de la Sierra de Guadarrama y la Vuelta Ciclista a España en septiembre de 2010.

En el dilatado proceso de protección de los paisajes de cumbre de la Sierra de Guadarrama aparecen algunas actuaciones puntuales contradictorias con el propósito general de conservación. Con incidencia actual especialmente llamativa podemos citar el permiso concedido por las Comunidades Autónomas de Madrid y de Castilla y León para que una etapa de la Vuelta Ciclista a España culmine en la cima de las Guarramillas, situada en las proximidades del Puerto de Navacerrada, pese a que constituye un lugar que ha de ser objeto de evidente protección. Los abajo firmantes, preocupados por la buena conducción del procedimiento de conservación de nuestra Sierra, consideramos incompatible con él la simultaneidad de la aprobación de este uso deportivo contraproducente en una de sus cumbres, con todas sus implicaciones, por muy mitigadas que éstas puedan darse.   Nos asisten las siguientes razones: La cumbre de las Guarramillas y sus inmediaciones tienen un significado orográfico, cultural y escénico en la Sierra de primer rango, por lo que su utilización como meta ciclista estaría contraindicada en cualquier situación, incluso sin estar en marcha el proceso de protección del Guadarrama. Se trata de un área particularmente central, visible, modélica y significativa, que debe ser muestra ejemplar en la conservación. No es simplemente una rampa empinada para demostraciones deportivas. Esta cumbre, por su cota ya elevada y por su enlace del Puerto de Navacerrada con la Cuerda Larga es parte integrante del ámbito cimero del Guadarrama y, por lo tanto, utilizarla de este modo es afectar a dicho ámbito en términos más generales en uno de sus puntos concretos y notables. Teniendo en cuenta que el plan de protección como Parque Nacional de esta sierra lleva ahora por nombre de las “cumbres”, justamente, de la Sierra de Guadarrama, y que abarca este sector en una de sus modalidades, la contradicción entre el mencionado uso y tal proceso de protección oficial no sólo es de orden general, sino específico.
            Aunque la Dirección General de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha asegurado que dicha actuación de la Vuelta Ciclista se hará sin daño al medio ambiente, para lo cual se han tomado medidas, sin embargo, hay cosas en las que el único bien posible al medio ambiente no es paliar sus posibles daños sino no hacerlas. Este es el caso. Y más aún existiendo alternativas para colocar ese fin de etapa en localizaciones próximas, ya alteradas y de mejor acogida logística, como el aparcamiento de la estación invernal de Valdesquí.
            En consecuencia, consideramos que ha sido un error plantear, proponer y aceptar ese fin de etapa en el alto de Las Guarramillas por razones generales de respeto a los parajes naturales de la Sierra de Guadarrama y, más aún, estando en pleno proceso casi final de aplicación el PORN conjunto de Madrid y Castilla y León sobre dicha sierra, que pretende la conservación cuidadosa de esos parajes y especialmente los de sus cumbres.
           Tal contradicción de principios y de actuaciones debe solucionarse con ideas y propósitos claros, sin borrosidades y sin esquivar los hechos. En nuestra opinión, es evidente que ya es tarde para dar marcha atrás por parte de las administraciones en esta vuelta de 2010. El patinazo ya no tiene remedio. Pero debe haber “contrición” clara en sus consejerías de medio ambiente y “propósito de enmienda” para el futuro. Es decir: no sólo extremo cuidado en cómo se desarrolla este año esa parte de tal etapa, sino anulación definitiva de tal meta para el futuro. Es más: si prosperase el proyecto de Parque Nacional y Parque Regional conjuntos, como todos deseamos vivamente, sería incompatible este uso no ya con el obvio sentido de la conservación que nos mueve sino además con la letra de la ley futura que ambas Comunidades persiguen. Y se puede argumentar que ya lo es con el decreto vigente de protección del Guadarrama de la Comunidad de Madrid   Estas cosas no deberían siquiera plantearse, puesto que, además de dar pie a daños objetivos, crean un clima equívoco entre propósitos legales y actuaciones reales. Si la tendencia es a la protección, los actos deberían facilitarle el terreno, avanzar en ese horizonte y no en el contrario.    
                                                                                                            
Madrid, 10 de septiembre de 2010  

Firmado:
Eduardo Martínez de Pisón
Santiago de Mora-Figueroa, Marqués de Tamarón
Juan Luis Arsuaga  
Antonio Sáenz de Miera

martes, 3 de enero de 2012

El Pozo de la Nieve en La Granja: un nuevo espacio cultural para la Sierra de Guadarrama


         Desde el pasado 23 de septiembre la sierra de Guadarrama cuenta con un nuevo, espectacular y originalísimo espacio cultural. Es el pozo de la Nieve de La Granja, una antigua construcción del siglo XVIII que fue propiedad de la Real Casa y que, tras su hallazgo en pleno casco urbano de San Ildefonso, ha sido recuperado después de los preceptivos estudios y excavaciones arqueológicas.
          Los primeros pasos para sacar adelante este proyecto se dieron a finales de 2006, tras la propuesta de la Sociedad Castellarnau de Amigos de Valsaín, La Granja y su entorno al Ayuntamiento de La Granja para la recuperación de esta antigua construcción preindustrial, de cuya existencia, importancia y ubicación se tenía noticia cierta tanto por la memoria de los vecinos más ancianos de la localidad como por las investigaciones realizadas por algunos miembros de esta sociedad en el Archivo de Palacio de Madrid. Las primeras catas arqueológicas, llevadas a cabo en agosto de 2007 por el Estudio de Arqueología GROMA, confirmaron las grandes dimensiones del pozo y su magnífico estado de conservación, visto lo cual el Ayuntamiento dio luz verde a su recuperación para convertirlo en espacio cultural y didáctico. El proyecto, encargado al arquitecto y miembro de la Sociedad Castellarnau Mariano Martitegui, autor de edificios emblemáticos tales como el Hotel Urban, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, fue seleccionado entre otros muchos para acogerse a los fondos del 1% que el organismo oficial ADIF destina a proyectos culturales. Las obras se iniciaron en junio de 2010 y finalizaron el pasado mes de octubre.


La recuperación de este pozo es resultado de la creciente valoración de este tipo de construcciones en toda Europa, un fenómeno ya antiguo que se vio definitivamente impulsado a raíz de la celebración del Primer Encuentro Internacional sobre el comercio y el uso artesanal del hielo, celebrado en Brignoles (Francia) en julio de 1994, y uno de cuyos primeros frutos fue la creación del Musée de la Glace, en la localidad de Mazaugues. En España, este interés se ha materializado en la rehabilitación de innumerables construcciones de este tipo, como el pozo de nieve de Abantos, en San Lorenzo de El Escorial, las neveras de Sojuela, en La Rioja, los pozos de nieve de la sierra de María, en Almería, y la creación en 2007 del Museo del Frío en un antiguo pozo de nieve en Uncastillo (Zaragoza).


Del pozo de Nieve de La Granja existen referencias documentales al menos desde 1737. Era propiedad de la Real Casa y se sacaba a arriendo público todos los años. Una de las obligaciones del arrendatario era retirar regularmente la nieve que se acumulaba en la Plaza de Palacio durante el invierno, por lo que se supone que era esta nieve la que se aprovechaba para llenar el pozo. Sin embargo, según Pedro Heras y Julio de Toledo, de la Sociedad Castellarnau, que han estudiado numerosos documentos del Archivo de Palacio de Madrid, la explotación del pozo no debía resultar muy rentable para el arrendatario ya que la Real Casa vendía al mismo precio la nieve “de copo” que le sobraba tras el abastecimiento de palacio, mucho más limpia y sin malos olores, pues se bajaba directamente desde los ventisqueros de Peñalara y se consumía sin previo almacenamiento. Según consta en estos mismos legajos, la nieve de los ventisqueros se llegaba a bajar incluso durante los meses de agosto y septiembre, que era la época que pasaban los reyes en el Real Sitio y cuando más consumo se hacía a causa del calor del estío, lo que es un indicio más que demuestra la mayor persistencia de la nieve en las cumbres de la sierra durante el siglo XVIII, en pleno período climático frío que los paleoclimatólogos han denominado «Pequeña Edad del Hielo». El pozo se explotó hasta las primeras décadas del siglo XX, y tras su abandono fue utilizado como vertedero de escombros y residuos industriales de la Real Fábrica de Cristales, hasta su completa colmatación.

La excavación ha sacado a la luz las espectaculares dimensiones de esta antigua estructura de planta más o menos elíptica, con unos ejes de 11 x 9 metros y 8 metros de profundidad, formada por sólidos muros de mampostería de granito bien concertada y recibida con mortero de cal que, sin duda, constituye el elemento más estético y valioso de todo el conjunto. Por los documentos consultados por Pedro Heras, sabemos que uno de los arrendatarios del pozo durante el reinado de Fernando VI, Manuel de la Tapia, llegó a empozar nada menos que 90.000 arrobas de nieve en el invierno de 1750, sin que conste que éste quedara lleno. Según se aprecia en un grabado de Pedro Pérez, de mediados del siglo XIX, el pozo estaba cubierto por una pequeña edificación, apenas un simple cobertizo, que protegía la nieve almacenada de la lluvia y las corrientes de aire.

Este nuevo y espectacular espacio se va a destinar a sala de exposiciones y conferencias, y como auditorio para conciertos de música de cámara, uso este último para el que está especialmente adecuado por su inmejorable acústica. Sirve también de emplazamiento para un centro de interpretación permanente dedicado al antiguo uso industrial y doméstico de los pozos de nieve. Al acceder a él nos sorprenden, por su originalidad, los elementos de nueva planta concebidos por Martitegui, como el edificio de recepción de visitantes, el túnel subterráneo de ladrillo visto que da entrada al pozo y donde se emplaza el centro de interpretación, y la esfera de cristal que a modo de claraboya ilumina el recinto simbolizando una gran bola de nieve. En una de las fotos que siguen, detrás de Pedro Heras, Luz Almeida y Jesús Sanz, de la Sociedad Castellarnau, aparece iluminada en plena noche, destacando sus líneas atrevidas como una enorme luna llena entre el caserío de La Granja.


Sin embargo, tenemos que referir aquí una única pero importante objeción a esta obra: la imposibilidad material de visualizar el magnífico audiovisual creado ex profeso por Carlos de Hita como introducción al tema de la explotación de la nieve en el Guadarrama, y que a través de una fascinante combinación de sonidos e imágenes transporta literalmente a los visitantes al apartado y mágico entorno de los ventisqueros de la sierra y a los tiempos de esplendor de esta industria y del duro oficio de los neveros. Esta obra de nuestro amigo Carlos, conocido naturalista y técnico de sonido, a quien podemos ver en la foto que sigue acodado en la barandilla del interior de la claraboya con un inequívoco aire reflexivo y desengañado, fue concebida para su proyección en el interior de la gran sala del pozo y es una pieza clave del centro de interpretación instalado en el mismo. Pero los ejecutores del proyecto no han previsto un dispositivo para regular el exceso de luz cenital que entra a través de la esfera y que impide su visualización. Esperamos que esta falta sea enmendada sin dilación en beneficio de este magnífico espacio didáctico.


          Con la rehabilitación del pozo de la Nieve, La Granja de San Ildefonso recupera otra construcción emblemática más a añadir a la larga lista de monumentos con los que cuenta, y que la convierten en una de las localidades más atractivas de la sierra de Guadarrama por su amplia oferta cultural.

Texto: Julio Vías
Fotografías: Estudio de Arqueología GROMA y Julio Vías

Publicado en Peñalara, Revista Ilustrada de Alpinismo, nº 538. IV trimestre de 2011