Este sitio en la red pretende ser un lugar de encuentro entre cuantos nos preocupamos por el futuro de los parajes más notables de la naturaleza. Creemos posible conseguir un desarrollo sostenible. De todo eso queremos hablar los abajo firmantes (*), y también acoger en estas páginas virtuales los comentarios y opiniones de los interesados en estas comarcas castellanas. Así es que, amigos y amigas, entren en este sitio y lean y escriban sobre sus preocupaciones y esperanzas.

viernes, 19 de abril de 2013

El parque olímpico de Madrid


Reproducimos a continuación el artículo de Antonio Sáenz de Miera publicado en el ABC del 3 de abril de 2013:


Madrid quiere ser ciudad olímpica en 2020.Parece que estamos más que preparados. A la tercera va la vencida, nos gusta decir, confiados en que esta vez sí toque y aunque el entusiasmo no creo que haya sido indescriptible esa ha sido la noticia estrella para Madrid estos días. La otra noticia, la que al menos para mi es verdaderamente importante, la aprobación  por el  Congreso del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, ha pasado creo sin pena ni gloria. Es tan triste como sorprendente porque, sin entrar en los detalles concretos del contenido y derivaciones del texto legal, la noticia en sí misma es realmente relevante no solo para los amantes de la Sierra y loshabitantes de los pueblos serranos sino también, y quizás especialmente, para Madrid y los madrileños. Pocas capitales europeas, creo yo, disponen de un espacio natural como el que tiene Madrid en la Sierra de Guadarrama. Y a partir de ahora será un Parque Nacional.  un espacio protegido, un punto de partida para futuros desarrollos de esa fuente de salud y naturaleza que los madrileños tenemos a tiro de piedra. A la tradicional oferta cultural de Madrid se le une ahora el reconocimiento de esa joya natural que se puede convertir en un aliciente más para que muchos ciudadanos del mundo amantes del paisaje y la naturaleza vengan conocer y a disfrutar de los valores de nuestra Sierra.
Después de muchos años de espera, los primeros intentos se produjeron en los años veinte del siglo pasado, la Sierra de Guadarrama es por fin Parque Nacional y es la hora de felicitarse por ello. No colma el texto aprobado todas las  aspiraciones de los amantes del Guadarrama, pero -al haberse eliminado el carácter restrictivo del termino  Parque de Cumbres que aparecía en el proyecto del gobierno- abre una puerta para conseguirlas, estamos de enhorabuena pase lo que pase con las Olimpiadas de 2020.

Antonio Sáenz de Miera


viernes, 12 de abril de 2013

Una autovía destrozará la Vera de la Sierra


Julio Vías, buen conocedor de la Sierra, nos manda esta triste noticia, que anuncia planes de destruir zonas de gran valor ecológico, gastando un dinero que España no tiene para hacer una autovía que Segovia no necesita. Reproducimos este comunicado de Ecologistas en Acción que informa con bastante detalle sobre el asunto.

Tamarón.

El proyecto de autovía desde Segovia a la N-I debe ser descartado


Ecologistas en Acción de Segovia se ha dirigido a los secretarios Generales del Partido Popular de Segovia, Francisco Vázquez, y del Partido Socialista, Juan Luis Gordo, para exigirles una rectificación de su posición respecto a este proyecto.
La creación de una nueva autovía entre Segovia y la N-I siguiendo el trazado de la carretera N-110, por el pie de la Sierra de Guadarrama, constituye un auténtico sinsentido social y ambiental. Sin embargo, el proyecto ha sido incluido en el Plan de Infraestructuras y Transporte 2012-2024, elaborado el pasado año por el Ministerio de Fomento.
Antecedentes
En los meses previos a las elecciones generales de 2008 los dos partidos mayoritarios en Segovia, PSOE y PP, firmaron el denominado “pacto por Segovia”, que era esencialmente un abultado catálogo de grandes obras públicas, muchas de ellas tan costosas como innecesarias. La construcción de una nueva autovía entre Segovia y la N-I por el pie de la Sierra de Guadarrama, era una de las propuestas estrella del pacto que, con el paso del tiempo, pareció destinado a engrosar el listado de proyectos descabellados destinados al olvido.
Incomprensiblemente, el proyecto se mantiene
Sin embargo el desdoblamiento de la N-110 ha sido incluido en el nuevo Plan de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, hecho que suscita una profunda perplejidad. Creemos que, a estas alturas, quedan pocas dudas de lo desacertado de la política de infraestructuras seguida por los dos partidos políticos mayoritarios a lo largo de las últimas legislaturas en el conjunto del país, desacierto del que no se ha librado la provincia de Segovia.
A día de hoy resulta evidente que durante años se han planificado y ejecutado obras multimillonarias, escasamente necesarias, cuyos principales beneficiarios han sido las grandes empresas constructoras. En la actualidad, España es el país europeo con más kilómetros de autovías y de autopistas, con más kilómetros de alta velocidad y con más aeropuertos sin servicio de Europa, y al mismo tiempo, somos récord en problemas económicos y en desempleo. Esta triste realidad ha sido posible gracias a la colaboración de políticos locales faltos de ideas prácticas y de sentido de la realidad que se han dedicado a proponer y justificar proyectos de grandes obras que los ciudadanos no sólo no necesitamos, sino que han sido responsables de daños ambientales y paisajísticos, y también económicos y sociales.
Porque no debe ignorarse que este catastrófico abuso de las obras públicas ahora es en parte responsable de la creciente deuda pública, utilizada para justificar recortes en materias realmente esenciales como educación, sanidad o servicios sociales. Sin embargo, este hecho, evidente para muchos ciudadanos y ciudadanas, no ha sido aún públicamente reconocido por los grandes partidos. Ni se ha producido la necesaria rectificación pública en sus propuestas y posiciones.
Un proyecto innecesario, despilfarrador e incompatible con la conservación del piedemonte serrano
La autovía Segovia – N-I es un proyecto es innecesario, porque no responde a necesidades reales: ni los datos sobre intensidad circulatoria en el tramo afectado de la N-110 ni las previsiones de futuro justifican, siquiera remotamente, el desdoble de la actual carretera.
El proyecto carece de sentido económico para un país que se enfrenta a una enorme y creciente deuda pública y posee unos presupuestos que no logran atender adecuadamente las necesidades básicas en materia de sanidad, educación y servicios sociales.
El proyecto afecta a lo que, en la actualidad, es el sector mejor conservado del pie de monte de la Sierra de Guadarrama, con espacios de una elevada calidad ambiental y paisajística y poblaciones bien integradas en su entorno que, precisamente, hacen de ese atractivo una de las bases de su actividad económica, con actividades como el turismo rural o el ocio al aire libre. La construcción de la autovía conllevaría un deterioro irreparable e irreversible de ese valioso patrimonio.
El PP y el PSOE deben rectificar
Como ya hemos señalado previamente, los dos partidos mayoritarios en Segovia –PP y PSOE- han apoyado activamente este proyecto descabellado, en el marco de una política de infraestructuras faraónica y ajena a las necesidades reales de la provincia; política de la que, al menos formalmente, aún no se han distanciado. Por ello hacemos un llamamiento para que ambos partidos hagan un ejercicio de autocrítica y responsabilidad, seguramente incómodo, pero no menos necesario, y soliciten al Ministerio de Fomento el descarte definitivo del proyecto.

martes, 2 de abril de 2013

Sobre la supuesta artificialidad de la Sierra de Guadarrama



La ley de la Red de Parques Nacionales, en su artículo 3, afirma que estos espacios protegidos “quedan definidos como espacios naturales de alto valor ecológico y cultural, poco transformados por la explotación o actividad humana”. Esta última condición se ha utilizado, y se sigue utilizando, para minusvalorar en cierta manera la Sierra de Guadarrama, considerándola como unas montañas lo suficientemente transformadas por la acción humana para no merecer el título de parque nacional. Su intenso régimen de visitas, sus pinares de pino silvestre, considerados como ecosistemas “no muy naturales” donde se explota la madera, y la existencia de estaciones de esquí en su interior, son las principales críticas hacia este espacio, junto a otras menos académicas que vinculan la idea del parque nacional a una iniciativa más política que otra cosa debido a la cercanía de la capital del estado a esta sierra.

Cierto que el uso intensivo de estas montañas, por su cercanía al área metropolitana madrileña, sigue provocando problemas que afectan a su conservación; sin embargo, los otros dos argumentos resultan un tanto desajustados. Sierra Nevada posee en su interior pistas de esquí, y esa no fue razón en su momento para que no fuera declarado parque nacional su entorno inmediato. En cuanto al pinar, existen suficientes estudios que corroboran la naturalidad del pino silvestre, aunque no en todas las zonas. Como es sabido, en cotas inferiores a 1.600 debería ser el roble melojo el que prevaleciera, pero a partir de esta altitud podemos considerar al Pinus Silvestris especie autóctona sin mayores problemas.

Según parece, a esta sierra del centro peninsular se le exige unas condiciones tremendamente estrictas para conseguir la denominación de parque nacional. No es que esto esté mal, más bien al contrario, mejor será este parque cuanto más se le exija, pero también es cierto que estas exigencias parece no haberse aplicado en el pasado a otros parques nacionales. Veamos algunos ejemplos:

¿Alguien se imagina un remonte mecánico subiendo hasta el mismo pico de Peñalara? Pues algo muy similar ocurre en el Parque Nacional del Teide, con un teleférico casi hasta la misma cumbre. De la misma forma, podemos imaginarnos espantados una carretera que alcance los mismos bordes de la laguna de Peñalara, pero muchos somos los que hemos subido sentados al volante hasta los lagos de Enol y la Ercina, en el corazón del Parque Nacional de Picos de Europa. Imaginar una Laguna Grande de Peñalara represada sería algo intolerable, pero si se aprueba el próximo proyecto de parque nacional en torno al Aneto en los Pirineos, dos ibones dentro de su superficie (Millares y Llauset) están represados. Y ¿qué decir de Aigues Tortes, o Monfragüe, con embalses dentro de sus límites?.

Estos no son los únicos ejemplos: terrible sería pensar siquiera en una carretera que atravesara la Cuerda Larga, sin reparar quizás en que por el Parque Nacional de Garajonay una pequeña carretera circula por las cumbres, o en el caso de Taburiente, donde una pista asfaltada llega hasta su cima más alta. Podríamos, por último, hablar de la “naturalidad” de las Tablas de Daimiel, pero este empeño se antojaría demasiado cruel.     

¿Se puede considerar, por seguir rebuscando algún ejemplo más, poco transformada por la explotación humana una playa llena de bañistas en las Islas Cíes, que acabaría formando parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, o unos campos de entrenamiento militar que con el tiempo fueron incluidos dentro de parques nacionales como  La Cabrera  o  Cabañeros?

Se trata, en todo caso (salvo el fiasco de las Tablas de Daimiel), de casos puntuales dentro de unos espacios de altísima calidad paisajística y ambiental como son los parques nacionales españoles. ¿Qué valores esconde entonces la Sierra de Guadarrama para ser declarado parque nacional? Aparte de cumplir con unos cuantos “sistemas naturales a representar en la red de parques nacionales citados” que cita la ley, podríamos aportar cuatro: las geoformaciones graníticas (Siete Picos y sobre todo de La Pedriza), las huellas glaciares cuaternarias, las masas de pino silvestre, y un bagaje cultural tan amplio que abarca desde las primeras exploraciones científicas en montañas peninsulares a la amplia huella educativa, literaria y pictórica. No conviene ser triunfalistas en estos casos, ya que las dos primeros valores son compartidos e incluso superados por la Sierra de Gredos, mientras que, como es sabido, existen mayores masas de pino silvestre en Pirineos y Sierra de Urbión, aunque resulte difícil encontrar la contundencia paisajística de esta sola especie fuera de lugares como Valsaín. Es, no obstante, la conjunción de estos cuatro valores en un solo territorio lo que valoriza y singulariza la sierra de Guadarrama y le hace merecedora del título de parque nacional.

En definitiva, que el problema del futuro Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama no está tanto en esta sierra, sino sus límites, trazados con unos criterios —esta vez sí— en gran medida artificiales.

Álvaro Blázquez  


viernes, 25 de enero de 2013



PROPUESTA PARA HERMANAR EL FUTURO PARQUE NACIONAL DE LA SIERRA DE GUADARRAMA CON EL FIORDLAND NATIONAL PARK DE NUEVA ZELANDA

Julio Vías


Dentro de un año, el 17 de febrero de 2014, se cumplirá el 250 aniversario del nacimiento de Felipe Bauzá y Cañas (1764-1834), un marino y geógrafo ilustrado que en tiempos de Carlos IV participó en la famosa Expedición Malaspina y que, curiosamente, fue explorador y descubridor de lo que hoy son dos parques nacionales situados en las mismísimas antípodas: el Fiordland National Park de Nueva Zelanda y nuestro todavía no declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Para una aproximación a la apasionante biografía de este personaje histórico, remito a un artículo que publiqué sobre él hace ya tres años en la revista “Peñalara”: http://xurl.es/uf4fz


Felipe Bauzá y Cañas (1764-1834)


Hace casi treinta años, el 22 de septiembre de 1984, para conmemorar el 150 aniversario de la muerte de Bauzá, las autoridades del parque nacional neozelandés y la embajada española en Nueva Zelanda le dedicaron una pequeña placa de bronce que recuerda su exploración del fiordo de Doubtful Sound, durante la Expedición Malaspina. En aquel emocionante acto, al islote donde desembarcó el 25 de febrero de 1793 se le devolvió oficialmente el antiguo nombre español de «Isla Bauzá», topónimo que había sido sustituido en las cartas de navegación británicas por el de «Isla de los Mosquitos», a mediados del siglo XIX. Sin duda, todo un gesto de generosidad y de coherencia histórica por parte del gobierno neozelandés. El texto de la placa, colocada en un  pequeño cabo rocoso denominado «Punta Marcaciones», reza así:

Punta Marcaciones. Don Felipe Bauzá, de la expedición española al mando del capitán Malaspina fue el primer europeo en explorar Doubtful Sound. Desembarcó en este lugar el 25 de febrero de 1793


Punta Marcaciones, en la Isla Bauzá (Wikipedia) 


Placa colocada en 1984 (Wikipedia)
                                                                                 

Treinta años después de su exploración de las costas australes de Nueva Zelanda, el 14 de agosto de 1822, en los tiempos del Trienio Liberal durante los que se relajó temporalmente la represión absolutista impuesta a los estudios científicos en España, nuestro personaje subió a la cumbre de Peñalara desde La Granja de San Ildefonso y desde allí determinó por primera vez la altitud de esta montaña, la más elevada de nuestra sierra, por lo que puede ser también considerado como uno de los primeros exploradores del futuro Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Apenas un año después, tras la vuelta del absolutismo, Bauzá se exilió en Londres, donde murió en 1834 cuando se disponía a regresar a España tras el fallecimiento del tirano Fernando VII. Fue enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster, junto a las grandes personalidades de la historia de Gran Bretaña. 
Por todo ello, con vistas al próximo año 2014, nos parece una obligación inexcusable conmemorar de una forma adecuada la efeméride del 250 aniversario de su nacimiento, por lo que proponemos celebrar un sencillo acto en su memoria en lo más alto de Peñalara, colocando allí otra pequeña placa de bronce costeada por suscripción pública, con un texto que podría decir algo así como:

El 14 de agosto de 1822, Felipe Bauzá (1764-1834), insigne marino y geógrafo ilustrado, determinó por primera vez la altitud de la cumbre de Peñalara, punto culminante del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Treinta años antes, el 25 de febrero de 1793, durante la famosa expedición Malaspina, había explorado por primera vez el fiordo de Doubtful Sound y desembarcado en la Isla Bauzá, en lo que hoy es el Fiordland National Park de Nueva Zelanda, donde el 22 de septiembre de 1984, con motivo del 150 aniversario de su muerte, se le dedicó una placa de bronce en su memoria. Los dos parques nacionales, situados en las antípodas uno de otro, le dedican treinta años después este otro sencillo homenaje con motivo del 250 aniversario de su nacimiento

Por supuesto, para celebrar este sencillo pero trascendente acto, que por su especial simbolismo y su relevancia internacional marcaría un digno punto de partida para las actividades del recién declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, es obligada e imprescindible la implicación del Organismo Autónomo Parques Nacionales y de las dos comunidades autónomas implicadas, Madrid y Castilla y León, que son las que tienen las competencias compartidas sobre este paraje, punto culminante en altitud y en simbolismo del nuevo espacio protegido. Y para ello nada mejor que las autoridades españolas propongan a las neozelandesas el hermanamiento de estos dos parques nacionales, los únicos que están situados casi exactamente en las antípodas y que, a pesar de esta lejanía, comparten una pequeña parte de su historia gracias a este insigne marino y explorador que atravesó océanos y ascendió a cordilleras de medio mundo, pero cuya figura es todavía prácticamente desconocida para los amantes del Guadarrama y de todas nuestras montañas.

                                                                             
Peñalara desde la Morcuera
                                                                              

Para tan señalada ocasión, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de los cauces oficiales, podría invitar a este acto al director-conservador del Fiordland National Park y al embajador de Nueva Zelanda como correspondencia al gesto de amistad que supuso en 1984 la colocación de la placa en Punta Marcaciones y la recuperación del nombre español de la Isla Bauzá por parte del gobierno neozelandés. Esperamos que esta propuesta para celebrar este acto de justicia  reivindicación histórica sea valorada como merece por las administraciones competentes, y máxime cuando no afectaría prácticamente en nada a sus menguados presupuestos. Si fuera así, disponemos de todo un año por delante para llevarla a cabo y recuperar de este modo una parte importante de la memoria histórica y cultural del Guadarrama.


La Isla Bauzá, en el centro del fiordo de Doubtful Sound