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viernes, 25 de enero de 2013



PROPUESTA PARA HERMANAR EL FUTURO PARQUE NACIONAL DE LA SIERRA DE GUADARRAMA CON EL FIORDLAND NATIONAL PARK DE NUEVA ZELANDA

Julio Vías


Dentro de un año, el 17 de febrero de 2014, se cumplirá el 250 aniversario del nacimiento de Felipe Bauzá y Cañas (1764-1834), un marino y geógrafo ilustrado que en tiempos de Carlos IV participó en la famosa Expedición Malaspina y que, curiosamente, fue explorador y descubridor de lo que hoy son dos parques nacionales situados en las mismísimas antípodas: el Fiordland National Park de Nueva Zelanda y nuestro todavía no declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Para una aproximación a la apasionante biografía de este personaje histórico, remito a un artículo que publiqué sobre él hace ya tres años en la revista “Peñalara”: http://xurl.es/uf4fz


Felipe Bauzá y Cañas (1764-1834)


Hace casi treinta años, el 22 de septiembre de 1984, para conmemorar el 150 aniversario de la muerte de Bauzá, las autoridades del parque nacional neozelandés y la embajada española en Nueva Zelanda le dedicaron una pequeña placa de bronce que recuerda su exploración del fiordo de Doubtful Sound, durante la Expedición Malaspina. En aquel emocionante acto, al islote donde desembarcó el 25 de febrero de 1793 se le devolvió oficialmente el antiguo nombre español de «Isla Bauzá», topónimo que había sido sustituido en las cartas de navegación británicas por el de «Isla de los Mosquitos», a mediados del siglo XIX. Sin duda, todo un gesto de generosidad y de coherencia histórica por parte del gobierno neozelandés. El texto de la placa, colocada en un  pequeño cabo rocoso denominado «Punta Marcaciones», reza así:

Punta Marcaciones. Don Felipe Bauzá, de la expedición española al mando del capitán Malaspina fue el primer europeo en explorar Doubtful Sound. Desembarcó en este lugar el 25 de febrero de 1793


Punta Marcaciones, en la Isla Bauzá (Wikipedia) 


Placa colocada en 1984 (Wikipedia)
                                                                                 

Treinta años después de su exploración de las costas australes de Nueva Zelanda, el 14 de agosto de 1822, en los tiempos del Trienio Liberal durante los que se relajó temporalmente la represión absolutista impuesta a los estudios científicos en España, nuestro personaje subió a la cumbre de Peñalara desde La Granja de San Ildefonso y desde allí determinó por primera vez la altitud de esta montaña, la más elevada de nuestra sierra, por lo que puede ser también considerado como uno de los primeros exploradores del futuro Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Apenas un año después, tras la vuelta del absolutismo, Bauzá se exilió en Londres, donde murió en 1834 cuando se disponía a regresar a España tras el fallecimiento del tirano Fernando VII. Fue enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster, junto a las grandes personalidades de la historia de Gran Bretaña. 
Por todo ello, con vistas al próximo año 2014, nos parece una obligación inexcusable conmemorar de una forma adecuada la efeméride del 250 aniversario de su nacimiento, por lo que proponemos celebrar un sencillo acto en su memoria en lo más alto de Peñalara, colocando allí otra pequeña placa de bronce costeada por suscripción pública, con un texto que podría decir algo así como:

El 14 de agosto de 1822, Felipe Bauzá (1764-1834), insigne marino y geógrafo ilustrado, determinó por primera vez la altitud de la cumbre de Peñalara, punto culminante del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Treinta años antes, el 25 de febrero de 1793, durante la famosa expedición Malaspina, había explorado por primera vez el fiordo de Doubtful Sound y desembarcado en la Isla Bauzá, en lo que hoy es el Fiordland National Park de Nueva Zelanda, donde el 22 de septiembre de 1984, con motivo del 150 aniversario de su muerte, se le dedicó una placa de bronce en su memoria. Los dos parques nacionales, situados en las antípodas uno de otro, le dedican treinta años después este otro sencillo homenaje con motivo del 250 aniversario de su nacimiento

Por supuesto, para celebrar este sencillo pero trascendente acto, que por su especial simbolismo y su relevancia internacional marcaría un digno punto de partida para las actividades del recién declarado Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, es obligada e imprescindible la implicación del Organismo Autónomo Parques Nacionales y de las dos comunidades autónomas implicadas, Madrid y Castilla y León, que son las que tienen las competencias compartidas sobre este paraje, punto culminante en altitud y en simbolismo del nuevo espacio protegido. Y para ello nada mejor que las autoridades españolas propongan a las neozelandesas el hermanamiento de estos dos parques nacionales, los únicos que están situados casi exactamente en las antípodas y que, a pesar de esta lejanía, comparten una pequeña parte de su historia gracias a este insigne marino y explorador que atravesó océanos y ascendió a cordilleras de medio mundo, pero cuya figura es todavía prácticamente desconocida para los amantes del Guadarrama y de todas nuestras montañas.

                                                                             
Peñalara desde la Morcuera
                                                                              

Para tan señalada ocasión, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de los cauces oficiales, podría invitar a este acto al director-conservador del Fiordland National Park y al embajador de Nueva Zelanda como correspondencia al gesto de amistad que supuso en 1984 la colocación de la placa en Punta Marcaciones y la recuperación del nombre español de la Isla Bauzá por parte del gobierno neozelandés. Esperamos que esta propuesta para celebrar este acto de justicia  reivindicación histórica sea valorada como merece por las administraciones competentes, y máxime cuando no afectaría prácticamente en nada a sus menguados presupuestos. Si fuera así, disponemos de todo un año por delante para llevarla a cabo y recuperar de este modo una parte importante de la memoria histórica y cultural del Guadarrama.


La Isla Bauzá, en el centro del fiordo de Doubtful Sound